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Judit no afloja y sigue cumpliendo el ideal que la convirtió muy joven en la primera supermodelo española. Con ella la mayoría de las mujeres tenemos una reacción extraña porque, pese a encajarse en la perfección, nos cae bien. Hoy, a los 46, dice que por fin controla su vida. ¿Pero alguna vez perdió el control? Casada con su novio de siempre desde 1993, es madre de cuatro hijas: María, Paula, Romita y Clara.
20 feb 2016 . Actualizado a las 05:05 h.A Judit Mascó (Barcelona, 12 de octubre de 1969) es imposible cogerla en un renuncio. Cumple el canon clásico de belleza, 1,76 centímetros de altura, ojos verdes, pelo rubio y la armónica proporción (88-62-92) que la encumbró con 20 años como la primera supermodelo española. La única hasta ahora que ha conseguido ser portada de Vogue USA y que se ha mantenido como un referente en una profesión despiadada cuando se acaba el desfile. Pero a Judit es difícil cogerla en un renuncio porque no se ha salido del carril jamás, casada desde 1993 con su único novio, el político Eduardo Vicente, tienen cuatro hijas y una vida encajada en una perfección que o se envidia o asusta. ¿Se puede ser más modélica?, le pregunto. «Ja, ja. Nunca lo he sentido así, pero sí te puedo decir que con los años he aprendido a vivir sin tantas resistencias, siendo más positiva, y cuando me encuentro frente a la incertidumbre o el miedo, puedo asumir con iniciativa ciertos riesgos sin tanto temor a equivocarme».
-Cada vez que se habla de ti las mujeres tenemos una reacción extraña contigo. Tan guapa, tan perfecta y nos caes bien. ¿Cuál es el secreto?
-[Risas] ¡Muchas gracias! Desde luego no es una cuestión de esfuerzo sino de entender mi trabajo desde otra perspectiva, es decir, no como una carrera que se acaba cuando se llega a cierta edad, sino como una profesión que se puede ejercer en cada momento de la vida y a todas las edades. Está claro que nuestra profesión está directamente relacionada con la juventud, pero también con la buena imagen, con la profesionalidad, con el carisma, con la feminidad, con la experiencia y elegancia, o el saber lucir cada una de las prendas que nos ponemos.
-Porque tú sigues viviendo del trabajo de modelo.
-Sí. Aunque siempre pensé que sería una profesión corta, ahora puedo decir por experiencia que no solo sigo trabajando y viviendo de mi trabajo como modelo, sino que lo disfruto mucho más.
-¿Te ves ahora más guapa?
-Ahora estoy a gusto con mi imagen, me siento con mejor energía y con mayor seguridad. ¡Es una cuestión de actitud!
-De casi todo han pasado ya 20 años, si miras atrás ¿cuál crees que fue tu mayor acierto en lo profesional?
-Han pasado muchos años y me siento otra persona. Siento cariño por la que fui y por lo que viví y la gran diferencia es que ahora me siento más segura de lo que hago y sé disfrutarlo más. Quizás es porque nunca me he alejado de la moda, no siento nostalgia en un sentido negativo. Lo mejor de aquella época era la propia juventud, el descubrirlo todo por primera vez. Mis primeros trabajos, mis portadas, los viajes, mis estancias en Nueva York o París... Los miedos, los logros, las inseguridades, la soledad... Todo ello hacía que mi vida fuera intensa y única para la edad que me tocó vivirla. Para lo bueno y para lo malo, ahora está todo más en su sitio. Antes, mi vida me controlaba, ahora controlo yo mi vida. Mi carrera como modelo me ha ayudado a sacarle provecho a la vida. Ese es mi gran acierto.
-Eres madre de familia numerosa. ¿Ha sido un sueño cumplido?
-Lo tenía claro, lo deseaba, y mis sentimientos iban por delante de mi trabajo o mis éxitos profesionales. Creo que hay etapas y momentos para todo. Dejé las pasarelas al quedarme embarazada de mi primera hija y seguí y aún sigo trabajando en la moda. Ser madre es lo más maravilloso. Cambié en muchas cosas. Básicamente dejé de ser el centro de atención y preocupación, para dar prioridad a mis hijas, y ha habido un importante cambio en la escala de valores en mi vida. La maternidad es una experiencia preciosa y diferente con cada una de ellas, que minimiza cualquier otra cosa. Aun así, también me gusta diversificar mis pasiones.
-Tu marido y tú también seguís juntos después de tantos años. ¿Ha sido suerte?
-[Risas] En esto no hay fórmulas ni secretos, pero sí mutua admiración, buena conexión, un proyecto en común y amor. Y claro está que es importante para nosotros tener cada uno su espacio.
-Si tus hijas te regañan, ¿por qué suelen hacerlo?
-Ja, ja, ja. Porque no aviso cuando llego tarde, o me olvido de cosas, o doy demasiado la nota en algún sitio... Pero por lo que veo, no debo preocuparme mucho, es algo que veo que también les pasa a mis amigas con sus hijos.
-¿Dirías que eres una madre sobreprotectora? Lo digo porque tú muy jovencita ya estabas cogiendo aviones. ¿Te ves en esa posibilidad?
-Intento de todo corazón hacerlo bien, educando, disfrutando de ellas y compaginándolo con mi trabajo y obligaciones. Intento ser responsable para poder proporcionar unas buenas pautas de comportamiento en todos los ámbitos de la vida. Me gusta que sean alegres y agradecidas con las cosas buenas que les da la vida, espontáneas, desinhibidas, pero también correctas en el trato con las personas, respetuosas, responsables y generosas. Creo que una educación lo más completa posible es esencial para desenvolverse en la vida y poder ver más allá de lo que las rodea, y al final ser libres e independientes con sus propias decisiones. Lo que quiero es que ellas sean felices y libres de poder decidir.
-Si cierras los ojos, ¿cuál es la imagen que te viene a la cabeza que refleje el mejor momento de tu carrera?
-Cuando salí portada de la mítica revista americana Sports Illustrated, coincidiendo con la época dorada de las top models. Tenía 21 años y ese trabajo me dio popularidad en EE.UU. y conseguí trabajar con los mejores.
-¿Qué se ha valorado más de ti?
-Mi fotogenia y que afronto mis trabajos con profesionalidad y pasión.
-Ahora que estás más distanciada, ¿qué ocupa tu día a día?
-Dependerá de si viajo y trabajo largas jornadas en algún estudio de fotografía o plató, o atiendo a mis hijas llevándolas al colegio, recogiéndolas en sus extraescolares combinando mi tiempo libre con reuniones de trabajo o simplemente haciendo la compra de casa y encontrando ratos para ir al gimnasio. Imagino que no tan diferente de cualquier mujer que trabaje y sea madre.
-Siendo mayoría femenina en casa, ¿os intercambiáis ropa?
-Mis tres hijas mayores son ya adolescentes y es una etapa en la que estoy disfrutando y aprendiendo. Lo mejor es ver cómo se van haciendo adultas, con su forma de ser y pensar, y a mí me está gustando mucho las conversaciones con ellas, ya sean temas femeninos como los estilismos o intercambios de ropa o temas de actualidad.
-Con las mujeres hay siempre una visión más crítica con la imagen, ¿te preocupa que se te vea bien?
-No me preocupa, pero intento prevenir todo lo que está en mis manos. No fallo a mis clases semanales de yoga y pilates y voy una vez por semana a mi centro de estética para que me hagan un buen masaje linfático de piernas o antiestrés. Los fines de semana, me gusta andar con mis palos Nordic Walking y bailo zumba.
-¡Casi nada! ¡Ahora me dirás que comes de todo!
-[Risas] No, no. Siempre se ha dicho que somos lo que comemos, y creo que especialmente una modelo que vive de su físico tiene que tener en cuenta. La belleza exterior es un fiel reflejo de la interior. Se nota en la piel, en el brillo en los ojos, en la energía que se desprende... Siempre que puedo intento comer sano, aunque no sigo ninguna dieta específica Aun así, no me prohíbo ningún alimento, creo que se puede comer de todo con moderación, pero he reducido el consumo de carne roja y en casa consumimos más verduras, legumbres y fibra. Sin preocuparme mucho digamos que empiezo a prevenir y cuidarme.
-¿De quién crees que has heredado tu belleza o tu estilo?
-Soy una mezcla de mi padre y mi madre, y es cierto que siempre me ha gustado cuidarme y sentirme femenina.
-Superada la barrera de los 40. ¿Cuál dirías que ha sido tu mejor momento?
-El mejor momento es el presente. Es ahora que me siento más segura, me lanzo y hago que las cosas pasen, no espero. Ahora he aprendido a adaptarme e intento ser el máximo de camaleónica, porque pienso que saber adaptarse es una virtud. Hoy tengo claro que me concentro en mis prioridades, intento dominar el tiempo y hago las cosas que para mí tienen más significado. Invierto más tiempo con quienes dan sentido a mi vida.
-¿Alguna vez has tenido que pararle a alguien los pies dentro del mundo de la moda?
-Hace muchos años, en esas jornadas de castings en París, donde muchas veces al llegar ni me miraban mi book de fotos, sí recuerdo que en alguna ocasión me impuse, pidiendo educación y consideración. Era muy joven y la indiferencia me hacía sentir muy mal e insegura.
-¿Crees que ese es tu mayor defecto, la inseguridad? Has repetido varias veces esa palabra.
-No, no, yo creo que no, a mí lo que me puede es la falta de paciencia.
-¿En qué es lo primero que te fijas en un hombre o una mujer?
-En la energía que desprenden. Hay gente con la que enseguida me siento a gusto a su lado, sin saber muy bien por qué.
-¿Y lo que más te cuesta asumir?
-La falta de empatía, como habilidad de captar los sentimientos de la otra persona.
-¿A qué modelo sigues ahora? ¿Quiénes te gustan?
-Pues no sé si es una cuestión generacional, pero sigo teniendo interés en saber cosas de mujeres modelos de mi generación que ya admiraba, como Christy Turlington.
-Tu diseñador fetiche es...
-¡Uf! Tengo muy buena relación con muchos de ellos, y me pones en un compromiso si tengo que citar solo a uno. Pero sí que es cierto que me siento muy a gusto con los looks de Cortana, de gran diseño y maravillosos patrones.
-En una entrevista reciente Oriol Elcacho nos decía que él sabía planchar, que le había ayudado a ir impecable. ¿Tú también?
-[Risas] Como ama de casa digamos que sé un poquito de todo, tuve que espabilarme al vivir sola, pero no me considero buena ama de casa. Soy organizada, eso sí, y muy práctica.
-Estuviste a punto de ser chica Bond, ¿Por qué se frustró?
-En el mundo del cine tuve dos experiencias y me lo pasé muy bien. Pero lo de ser chica Bond coincidió en el momento más álgido de mi carrera con muchos compromisos profesionales como modelo, era muy joven y no pude o no supe aprovechar la oportunidad de asistir al casting de chica Bond.
-Si no te hubieras dedicado a esto, ¿en qué crees que trabajarías hoy?
-Yo estudiaba Turismo. Y quién sabe. Aunque nunca lo sabremos, empecé muy jovencita en la moda.
-Has trabajado con los mejores y has llegado a lo más alto. ¿Cuál es la cualidad que hay que tener para llegar y mantenerse?
-Para ser modelo es obvio que lo primero que hay que tener son unas cualidades físicas y unas proporciones armónicas. Pero no todo es el físico. Recibir una educación, tener estudios, ser profesional, autosuficiente, disciplinada, organizada, responsable y madura son también algunas cualidades necesarias para ser modelo internacional. Cuanto más preparado se esté, más posibilidades reales de trabajo, de superar todos los contratiempos que vayan surgiendo y de mantenerse.
-¿Has hecho a lo largo de estos años amistad con alguna otra modelo?
-Tengo una buena amiga del alma, pero también es cierto que tengo muy buena relación con la gran mayoría de compañeras que con los años he ido congeniando cada vez más.
-Define tu estilo en dos palabras.
-Soy una mujer cómoda y práctica, pero en mis elecciones de estilismos para eventos especiales he aprendido a conocerme y a saber qué es lo que mejor me sienta y a dejarme asesorar por los que más saben.
-¿Cuál dirías que es tu fuerte delante de la cámara?
-La fotografía siento que la domino y me gusta mucho el trabajo en equipo. Cuando miro a cámara, es donde más a gusto me siento, y pensándolo bien, hay siempre juego de seducción también. Cuando trabajo con un fotógrafo de confianza que me deja libertad de expresión, me siento más cerca de la sensación de que con mi cuerpo puedo comunicar.
-Para finalizar: tu paciencia estalla cuando...
?La gente no es auténtica y honesta y no tiene la valentía de presentarse tal como es.