Hay un sector en Galicia que está en condiciones de sortear la crisis. Los astilleros, privados y públicos, pueden volver a ser un motor que tire de la economía gallega. Justo ahora que, además de quedarnos sin alternativa a un modelo de crecimiento que puso demasiada carne en el asador de la construcción, flaquean las fuentes de financiación. ¿Por qué el Gobierno puede adoptar medidas de excepción para rescatar a la banca pero no hace lo mismo para que, por ejemplo, un astillero como Astano vuelva a construir barcos? Ya no vale el argumento de que hay acuerdos (algunos secretos) con Europa o que se rompieron las reglas del juego dándole ayudas públicas. El mismísimo Bush o en el corazón liberal de Londres se interviene con dinero público para salvar a los bancos. En el sector naval hay demanda y empresarios dispuestos a invertir. Al plan de rescate de los astilleros solo le falta la decisión política.