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Cuarta generación de médicos

Jesús Manuel García OURENSE |

LUGO CIUDAD

Beatriz heredó de su familia el gusto por la medicina, carrera que siguió en Santiago, donde también habían estudiaron su bisabuelo, su abuelo y su padre

03 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

José Enrique Millán nació en Vigo, en una familia de radiólogos, dueños de la desaparecida clínica Millán que estaba en la calle Lepanto. Estudió Medicina en Santiago, tal y como antes habían hecho su abuelo y su padre, especializándose, como ellos, en Radiología. En 1979 se instaló en Ourense y desde entonces, aquí sigue, ejerciendo como radiólogo en el Complexo Hospitalario Ourensán, servicio del que fue jefe durante siete años. «Yo viví la radiología en la saga familiar e hice la especialidad en el Hospital Clínico de Santiago, con el doctor Juan Vidal y me vine a Ourense, donde me salió el trabajo, con 26 años», dice. Millán Suárez también trabajó en la medicina privada tanto en Cendisa como en Cosaga.

José Enrique tuvo tiempo, además, para realizar su tesis doctoral titulada Historia de la Radiología en Galicia «por los antecedentes que tenía en mi familia en este campo». La leyó en Santiago en el 2000 y desde aquella es doctor tras haber conseguido la máxima nota. Millán tiene gusto por la historia y sigue haciendo investigación buscando nuevos datos. Entre tanto material como posee de su abuelo y de su progenitor, lo que constituye un archivo precioso, este médico tiene otra afición, la de los coches en miniatura, desde los años 60. Posee una colección impresionante de minicars . La fotografía también le interesa mucho.

Dos hijas

El doctor Millán Suárez, casado en Petín, tiene dos hijas, una de ellas, Beatriz Millán Díaz, es médico como él, aunque especializada en Nefrología. La otra, Cristina, estudió Óptica. «Estoy encantado de que Beatriz sea médico, está en la cuarta generación familiar, aunque no hiciese radiología. Y las dos se volcaron por la rama sanitaria».

Beatriz Millán Díaz estudió en la misma facultad que su padre, su abuelo y su bisabuelo. «A mí la medicina me empezó a gustar desde niña, desde siempre. Mi abuela de Vigo me hablaba de mi abuelo y de mi bisabuelo. Y también era médico un tío mío», dice. Pero su futuro profesional lo tuvo más claro en COU. Reconoce que tener un padre médico le ayudó en su decisión y estudios. Y al especializarse optó por la Nefrología porque le gustaba. «Yo quería hacer la especialización en Galicia. No lo dudé. Tuve cuatro años de especialización y ahora estoy como nefróloga adjunta en el Xeral Calde de Lugo», indica.

Beatriz reconoce que el tiempo que pasó en el Clínico de Santiago mereció la pena porque, asegura, «es un buen hospital», y en Lugo está contenta porque «conozco a todo el mundo, a los pacientes, que son nobles». Su esposo también trabaja allí como ginecólogo.

Recuerda Beatriz que su padre le dijo que estudiase lo que quisiera, que daba igual si no elegía la radiología. «Le hubiera gustado que hiciera su especialidad pero está contento de que sea nefróloga», indica.

A esta joven médico le encanta la relación con los pacientes: «Mis pacientes, enfermos del riñón, nunca están de alta, siempre los tienes, los tratas durante años y se establece una relación en cierto modo familiar».

Se siente satisfecha de su trabajo. Beatriz lo califica de bonito y duro. En casa, la medicina queda aparcada: «Mi padre, cuando nos vemos, me pregunta qué tal me va pero no hablamos mucho de medicina». Esta profesional quiere hacer la tesis doctoral y realiza también sus trabajos de investigación que va presentando en congresos.