Señorío de Rubiós, que ya ganó en otras ediciones, se hizo con la medalla de oro del Albariño

PONTEVEDRA
Hubo que esperar a los postres, pero valió la pena. Valió la pena porque el tiempo se maridó con el albariño para celebrar su día grande y porque el invitado de honor en la 58 edición de la Festa do Albariño fue el buen ambiente que acompañó a la comitiva, a las nuevas damas y cabaleiros y a la comida que posteriormente se celebró en el pazo de Torrado. Pero fue después del banquete cuando se desveló el secreto que más esperaban los bodegueros; fue cuando se degustaba la tarta de almendra y los cafés cuando se dieron a conocer los premios a los mejores vinos Rías Baixas presentados a concurso, y fue tras el pregón del conselleiro de Cultura, Roberto Varela, cuando se supo que la medalla de bronce recaía en el albariño O Casal, de Lois (Ribadumia). Tras recoger el premio uno de los concejales ribadumienses se entregó la de plata a Pionero, de la bodega Viña Almirante, de Portas. Y por fin, la medalla de oro fue para Señorío de Rubiós, de la bodega Coto Redondo de As Neves.
La vencedora del concurso del albariño es ya una veterana en dicho certamen, a pesar de que solo lleva cuatro ediciones presentándose. Pero solo una vez se fue sin galardón, porque ya se clasificó en tercer lugar el año pasado, y hace dos que recibió también la medalla de oro. Su representante, Antonio Méndez, recogió el premio orgulloso y dijo que el objetivo de su proyecto vitivinícola era «facer un bo albariño», pero apostar también por los tintos de Rías Baixas y trabajar además con el condado blanco.
Compromiso
Todos los discursos y todos los actos oficiales que rodearon a la comida y a la entrega de premios fueron para rendir homenaje al albariño y a sus cosecheros. El conselleiro de Cultura, Roberto Varela, que suele presumir de cosmopolita, prefirió esta vez recordar que es un vecino más «da terra do albariño», y prometió que lo había defendido y lo seguirá defendiendo «por moitos lugares do mundo». En cambio, el presidente de la Xunta prefirió destacar el carácter cosmopolita que habían alcanzado los caldos gallegos, pero dijo que eso se debía al esfuerzo de los 6.500 bodegueros que lo cultivan.
Feijoo recordó a los nuevos cabaleiros y damas del albariño -María Castro, Soledad Puértolas, Roberto Varela, Agustín Hernández, Fernando García y Ricardo García Borregón- que no debían tomar su nombramiento en vano, y a todos los presentes los puso de pie para hacer un brindis que, reconoció, era de autoría prestada: «O albariño é o mellor branco do mundo, e punto». ¿Les suena?