El urbanismo asoma a las puertas de cada cita con las urnas. La historia se repite
19 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Costó 360.000 euros a las arcas municipales, estaba mal hecha y supuso uno de los primeros contratiempos para cumplir con el calendario de elaboración del Plan Xeral de Ordenación Urbana (PXOM). La cartografía realizada con fotografías tomadas de forma exclusiva para el planeamiento urbanístico pontevedrés desde aviones contratados al efecto no valía.
En marzo del 2005, se descubrieron graves carencias en los planos, que obligaron a retrasar la elaboración del PXOM. Entre otros problemas, algunas de las anotaciones en las alturas de los edificios no se correspondían con la realidad. Apenas había pasado un año desde la contratación de la redacción del documento que debe planificar el urbanismo de la ciudad, y los treinta y cinco meses de plazo parecían todavía un calendario generoso. Hoy, cinco años después -más del doble del tiempo fijado para su finalización- y con un horizonte de entrada en vigor que se aleja todavía al menos en dos años más, el PXOM vuelve al centro del debate político local.
El PP ha pedido mayor agilidad. Pero el BNG, desde la concejalía de Infraestructuras, reclama que no se utilice como arma electoral. En realidad, ya sucedió en vísperas de las últimas elecciones locales. Con el calendario para la confección del PXOM ya cumplido y nuevos problemas con la cartografía, el PP reclamó en el 2006 más agilidad y atribuyó la dilación en la confecciona intereses políticos del BNG.
Los problemas con la cartografía venían esta vez por su inexistencia. Simplemente no había planos municipales de servicios. Fuera del casco urbano, no se sabía dónde o cómo estaban estructuradas las redes de abastecimiento de agua, electricidad o alcantarillado. Así, la empresa que se encarga de elaborar el documento, Consultora Galega, no podía trabajar.
Con el abultado retraso, el Concello decidió dejar para después de las elecciones la aprobación del avance del documento. En realidad no fue una decisión de gobierno, sino unilateral del BNG. El bipartito local se resintió. La socialista Teresa Casal acusó a los nacionalistas de deslealtad.
No llegó la sangre al río, pero el batacazo electoral posterior del BNG y el ascenso del PSOE acabó dejando en manos de los socialistas el área de Urbanismo. Solo unos meses antes, Teresa Casal era contundente con César Mosquera. «Ten moito que explicar sobre o oscurantismo coa que se ten feito toda a tramitación», espetó la socialista.
La clasificación de los terrenos de Ence asoma ahora como el último contratiempo. Pero es un argumento recurrente. Se puso sobre la mesa ya en abril del 2006. César Mosquera decía entonces que avanzar en el Plan General obligaría a calificar los terrenos de Ence como industriales. Precisamente lo que reclama ahora la Xunta. Cuatro años y medio después.