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La despoblación del campo de las últimas décadas incrementó un 30% la masa forestal gallega

Nieves D. Amil
Nieves D. Amil PONTEVEDRA/LA VOZ.

PONTEVEDRA

29 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Toda cruz tiene su cara. Si la despoblación del campo pone en riesgo la supervivencia de las especies vegetales, el éxodo a la ciudad de las últimas dos décadas ha provocado que la masa forestal gallega creciese un 30%, gracias a los espacios que se quedaron libres de cultivos. Si el mapa gallego ofrecía en los años ochenta una superficie forestal de un millón de hectáreas, este año el espacio arbóreo supera los 1,3 millones.

El jefe de departamento del Centro de Investigación Forestal de Lourizán, Javier Silva, asegura que el crecimiento no ha sido solo a base de eucaliptos, a pesar de que en los últimos años su superficie se ha multiplicado por dos, pasando de las 150.000 a las 270.000. «La reforestación salvaje empieza primero por matorrales y pronto entran especies autóctonas como el cerquiño», explica, mientras reconoce que después de los incendios del 2006, los eucaliptos han empezado a propagarse por la zona arrasada (unas cien mil hectáreas). «Se extienden por zonas quemadas porque necesitan el sol para tirar para arriba, son incompatibles con la sombra. Cuánto más cerrada es una copa, menos posibilidad tienen de darse», señala.

Y es que esta especie, que Ence emplea para la producción de pasta de papel, tarda una media de entre 15 y 20 años para crecer, frente a los más de cien años que necesita un roble para tener un tamaño óptimo, además de necesitar más profundidad en el terreno.