Ence ha decidido presentar un recurso de casación contra la sentencia de la Audiencia Nacional. Lo hará en los próximos días al estimar que «no tiene sentido iniciar la incoación del expediente» de caducidad de la concesión. Además, desde el grupo pastero aseguran que el fallo judicial se queda en una cuestión puramente procedimental, al limitarse a condenar a la Administración a que inicie el procedimiento de caducidad, pero no prejuzga el resultado del mismo.
La compañía asegura que en el caso de que el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino decidiera incoar dicho expediente de oficio, «este procedimiento deberá tramitarse completo, otorgarse trámite de audiencia y cumplir con los restantes» y este proceso se prolongará durante varios años. Solo 24 horas después de que la sentencia se hiciese pública por Salvemos Pontevedra, Ence considera que no existen razones que la justifiquen y anuncia la defensa de sus intereses. Recalca que se refiere a aspectos jurídicos formales y no va a tener incidencia en la situación legal ni en las operaciones de la compañía antes de plazo de vigencia establecido para la concesión.
En la actualidad, el grupo trabaja en la diversificación de sus fuentes de ingresos, para lo que está ejecutando un Plan de Energía Renovable, con el que pretende aumentar su potencia de biomasa en 220 megavatios antes del 2015.
Respuesta institucional
El revuelo del fallo judicial llegó ayer hasta la sede de la Xunta en Santiago, donde el conselleiro de Industria, Javier Guerra, señaló que la sentencia de la Audiencia Nacional que ordena el cese de la actividad de Ence en la ría cuando caduque la concesión «no cambia nada». Y según el responsable político, no lo hace porque asegura que hace tiempo que si hay algo claro es que la pastera debe estar fuera de la ría de Pontevedra antes del 2018.
En los últimos meses, tanto el presidente de la Xunta, Núñez Feijoo, como el responsable de Medio Ambiente e Infraestructuras, Agustín Hernández, y el propio Javier Guerra han recalcado en varias ocasiones en Pontevedra que la pelota del traslado estaba en el tejado de la empresa.