El autor de «El hombre que mató a Durruti» regresa con una historia de intriga, fantasía y trasfondo psicológico
19 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Tras encauzar su carrera profesional hacia las letras después de trabajar como informático, Pedro de Paz es uno los escritores del actual panorama literario español con una carrera más fulgurante. Ya con su ópera prima, El hombre que mató a Durruti, ganó el certamen de novela corta José Saramago. Después vendrían otros dos libros, Muñecas tras el cristal y El documento Saldaña, un thriller y una novela de intriga. Ahora regresa a las librerías con su cuarta obra, La senda trazada, una historia a medio camino entre el relato de intriga y la novela fantástica en la que el protagonista, un periodista gráfico que atraviesa una mala racha económica, encuentra un libro con extrañas sentencias que predicen futuras muertes.
-En «La senda trazada» aborda una cuestión ya tratada en la historia y la literatura como es conocer el futuro de otras personas. ¿Por qué le interesó este tema recurrente?
-Es un tema recurrente, pero es muy llamativo observar las posibilidades que plantea el hecho de poder conocer el futuro. En una conversación con un amigo empezamos a plantear hipótesis un poco más complejas. Entonces, ya no se trataba de conocer el propio futuro sino que el matiz sería qué ocurriría si uno pudiese conocer el futuro de los demás pero no el suyo propio. Y si tu situación personal te forzase a emplear esa información obtenida de una forma honesta, o de una forma deshonesta, planteándose de este modo una más que evidente disyuntiva moral.
-También en esta historia, como en las otras novelas suyas, la fantasía y la intriga son los instrumentos literarios utilizados. ¿No teme repetirse?
-No. Yo siempre me planteo retos añadidos, giros de tuerca y registros diferentes. Y en esta cuarta novela el reto fue reequilibrar los elementos de una historia de intriga con una historia con un trasfondo más psicológico y filosófico.
-Su creación literaria se centra en lo que llama «género urbano». ¿Ese interés le viene quizás por haber nacido en Madrid, ciudad que es el marco escénico de sus historias?
-Tiene mucho que ver con un capricho personal que es que yo me considero madrileño de nacimiento y devoción. Siento devoción por Madrid como ciudad. Madrid permite manejar un elemento costumbrista que es bastante rico en matices. Por eso me gusta derivar mis historias o hacerlas navegar alrededor de ese entorno que es Madrid.
pedro de paz escritor