Óscar Doval trabaja con enfermos de alzhéimer y cree que «el ritmo de tramitación es demasiado lento, hay un gran desfase entre la solicitud y la evaluación». Pero entiende que son mucho peores los parámetros por los que se rige la valoración: «En el caso concreto del alzhéimer, los parámetros de dependencia no son los adecuados. Estos enfermos son más dependientes, o sus cuidadores necesitan más ayuda, en otras fases de la enfermedad, no exactamente cuando ya están encamados, y según la normativa se les considera grandes dependientes».