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Aparecen ejemplares de lamprea en el embalse de Portodemouros

La Voz

SOCIEDAD

Un pescador descubrió varios adheridos al cuerpo de las truchas que capturó

19 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

En el pantano que embalsa las aguas del río Ulla a su paso por Arzúa y Santiso, al vigués Pepe Casal le llamó la atención que las truchas capturadas picasen el anzuelo con ejemplares de lamprea embudados a su cuerpo. «En un principio pensé que eran angulas o una culebra», recuerda este aficionado a la pesca, conocido en todo el país por ser el preparador físico de Pau Gasol.

Era la primera vez que Casal echaba la caña en Portodemouros, donde revivió la experiencia acompañado por un amigo. De diez truchas capturadas en dos visitas al embalse, «ocho presentaban heridas de lamprea», cuenta este experimentado pescador, que logró rescatar seis lampreas para dar cuenta del hallazgo al catedrático de biología de la Universidade de Santiago de Compostela Fernando Cobo. «No soy científico, pero cuando detecto alguna trucha con una anomalía, lo pongo en conocimiento de quien puede estudiarlo», afirma Casal.

Y así confió a Fernando Cobo, también director de la estación de hidrobiología de la Universidade compostelana, el estudio de un hallazgo que para la comunidad de pescadores es inaudito. «Lo tomó con un gran interés», sostiene Casal en alusión al experto que realizará el trabajo de campo cuando el estado del río lo aconseje.

De la noticia se hizo eco el periodista radiofónico Miguel Piñeiro. En su página web, www.miguelpesca.com, informa de «un hallazgo sorprendente en el embalse de Portodemouros».

A la espera de que la investigación científica concluya unos resultados determinantes, ya existen indicios que certifican lo insólito de la aparición de lampreas en el embalse de Portodemouros.

«É a primeira referencia que se ten en España, e mesmo en Europa, da existencia de lampreas nun ciclo pechado», afirma Miguel Piñeiro. Este pescador de vocación, como así lo evidencian los libros que tiene publicados sobre el deporte, explica que «o sensacional é que atoparan a maneira de desovar sen ir ao mar». La presa del embalse cercena el ciclo vital de las especies migradoras como la lamprea, el salmón o el reo, explica Miguel Piñeiro. En otras palabras, el muro que contiene el agua embalsada impide la migración de la lamprea al mar, que es el proceso anterior a la fase de desove en aguas fluviales.

Las piezas capturadas son juveniles de lamprea de unos 20 centímetros, es decir, con cinco años de vida. Y en esa medición reside «a gran sorpresa, xa que indica que están nun estado posmetamórfico, cando o tempo habitual de estancia nos ríos antes da migración ao mar é de tres anos», explica Piñeiro.

La incógnita que resolverá el estudio del biólogo Fernando Cobo será si la especie se aclimató al medio fluvial consiguiendo completar su ciclo vital en el embalse o si se trata de poblaciones residuales que obedecen a la suelta azarosa de lampreas en Portodemouros. En otros países se han dado poblaciones de lampreas que completan su ciclo en agua dulce. Sucede, por ejemplo, en los Grandes Lagos de América del Norte.