Deán de la catedral de Santiago y académico, José María Díaz no solo es una de los mayores expertos en el pórtico de la Gloria. También la máxima autoridad del cabildo de uno de los grandes centros de peregrinación de la cristiandad. Y dice que a la hora de dar la comunión se ha de evitar, ante todo, que la posibilidad de entregar la partícula en la mano se convierta «en un abuso».
-Por lo que parece, son cada vez más las personas que optan por recoger en la mano la oblea...
-Sí, y eso es algo que en principio lo autorizó la Iglesia porque había lugares en los que existía esa costumbre, pero que después se fue extendiendo por todas partes. Y a veces abusando de ello, que es lo que habría que impedir. Como creo yo que querrá hacer el Papa: impedirlo. Aquí, en la catedral, ya hemos visto cosas que, en fin...
-¿Por ejemplo?
-Gente que quiere recoger la eucaristía con las manos sucias. Y hasta hay personas que, después de recogerla, no comulgan, y quieren guardársela. Hasta hemos visto gente que intentaba llevarse la oblea en el bolsillo.
-¿Y qué hacen ustedes en esos casos?
-¡Hombre, pues en cuanto el sacerdote lo detecta, ir tras ellos e impedírselo! Porque puede haber entre ellos personas que ni siquiera son católicas, y que se ponen en la fila para comulgar porque ven que los demás lo hacen, pero también puede ser que haya gente que quiere llevársela para prácticas heréticas. Nosotros estamos muy atentos, siempre.