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Grandes pantallas para seguir la ceremonia y 1.300 sillas de aforo suplementario

La Voz

SOCIEDAD

25 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Dadas las características de la catedral de Tui, solo había una manera de garantizar que todos los asistentes pudieran seguir la ceremonia de toma de posesión del nuevo obispo de la diócesis: colocando pantallas, tanto en lugares estratégicos del templo como en sendas cabeceras del majestuoso claustro, escenario que tuvo que habilitarse para dar cabida a todas las personas que no querían perderse el acto. La organización instaló asimismo 1.300 sillas suplementarias.

La gran cantidad de concelebrantes, más de un centenar, también obligó a buscar acomodo a gran parte de ellos, ya que en el altar mayor no había espacio para todos. Al final, ocuparon una de las capillas anexas.

Entre los que sí celebraron la eucaristía junto a Luis Quinteiro estaban, además del nuncio, el presidente de la Conferencia Episcopal, Rouco Varela; el cardenal Carlos Amigo; los arzobispos de Santiago y Zaragoza, Julián Barrio y Manuel Ureña; el ministro general de la orden franciscana, fray José Rodríguez Carballo, y los obispos de Córdoba, Ciudad Rodrigo, Mondoñedo-Ferrol, Zamora, Bilbao, Lugo... así como el portavoz de la Conferencia Episcopal, Martínez Camino.

Ausencia

La ausencia más destacada, obligado por una inoportuna dolencia, fue la de su antecesor, José Diéguez, al que recordó especialmente Luis Quinteiro.

El obispo se refirió también en su alocución a los acontecimientos eclesiales en los que quiere poner el mayor empeño, en particular el año santo. «La peregrinación jacobea es una gracia excepcional para la renovación cristiana en este tiempo tan escaso de medios extraordinarios de evangelización», dijo. El segundo acontecimiento será, añadió, la próxima visita del Papa a Santiago.

No olvidó el nuevo obispo mencionar a los jóvenes: «Son la esperanza de la Iglesia», aseguró. Añadió que están llamados a ser el motor de la renovación diocesana. «Para evangelizar a los jóvenes no hay que ser necesariamente joven».

Citó a Juan Pablo II para subrayar sus palabras. «Ante todo hemos de pedir al Señor que nos ayude a descubrir lo que debemos hacer», concluyó.