Los opositores al Plan Vigo Íntegra y los defensores del mismo se manifestaron ayer en Vigo con escaso éxito de público debido a las condiciones meteorológicas.
01 dic 2008 . Actualizado a las 10:33 h.Con 5 grados de mínima, 9 de máxima y lluvia helada e intermitente en Vigo, cualquier causa que suponga salir a la calle para apoyarla puede bajar tanto los ánimos como el mercurio por el termómetro. Eso ocurrió ayer con las dos manifestaciones convocadas. Una, en contra del Plan Vigo Íntegra. La otra, a favor. Ninguna de ellas obtuvo la respuesta esperada, pero ambas facciones, aunque mermadas en sus efectivos, defendieron sus posiciones.
Los que lo tenían peor fueron los primeros en salir. El colectivo de aficionados a la bicicleta A Golpe de Pedal, además de ser muchos menos, proponían una marcha de protesta en bicicleta desde Samil a Ramaiosa. No llegaron ni a veinte, pero no por eso tendrían más razón o menos en apoyar el Plan Vigo Íntegra que los que lo rechazan. Cada uno esgrime sus razones. Pero los que lo rechazan son muchos más y aunque ayer no fueran físicamente tantos, detrás están una treintena de colectivos que bajo el lema O asfalto non é progreso , opinan que este proyecto para construir casi 244 kilómetros de nuevas autovías asfaltando siete millones de metros cuadrados de territorio, no es un buen plan, sino una idea funesta.
Sin embargo, los de A Golpe de Pedal creen que tiene partes positivas, porque que la carretera de la costa que une Vigo con Baiona «es un vial degradado para el uso y disfrute ciudadano que da utilidad exclusivamente al tráfico motorizado», mientras que el nuevo proyecto de ordenación de ese vial incluye la creación de un carril bici, lo que, sin duda, es una buena noticia para los ciclistas. Lo que para A Golpe de Pedal es «recuperar espacios naturales para peatones y ciclistas, favorecer el turismo de calidad y el ocio ciudadano de Vigo y comarca», para los que se oponen es «un modelo obsoleto de transporte que estimula la utilización del vehículo privado, genera más comunicación y se olvida totalmente del transporte público, crea un gran impacto ambiental por la erosión del suelo y la pérdida de masa forestal».
Los colectivos que se manifiestan contra el plan dicen que no están en contra de un carril bici, sino «absolutamente a favor», pero como explicaba ayer Xosé Reigosa, de Salvemos Monteferro, «non de calquera maneira. Hai que facelo con sentido e quitarlle sitio aos coches, non ás casas, e valorar outros perxuicios que inclúe o proxecto, non só que se poda ir en bici desde Vigo a Ramaiosa».
Para estos vecinos de la comarca viguesa, la ampliación de vías de alta capacidad, que afectarán a viviendas y expropiarán terrenos privados, no solucionarán el problema del tráfico. «Non hai atascos nas carreteras que xa temos. Os embudos se crean ao chegar a Vigo, que xa non pode absorber máis tráfico, e iso non se vai a arreglar ampliando a rede viaria», aducen.
Salvemos Monteferro es solo una de las treinta asociaciones que se han unido para protestar porque el plan afecta a numerosos viales, lo que implica numerosos concellos y sensibilidades, desde afectados por la Ronda Vigo-Lavadores, Berra Val Miñor, Dunas de Nigrán, A Ría non se Vende, plataformas Cidadá de Redondela, Defensa de Mos, Priegue Unido, Vive Gondomar, Sárdoma en Loita, Verdegaia, contra a Macrodepuradora, etc. La semana pasada empezaron a recabar firmas y tienen ya más de cinco mil. Para ellos, la convocatoria, seguida por unas mil personas, fue un éxito: «Tendo en conta as condicións metereolóxicas, a valoración é positiva. Hai moita xente máis connosco que hoxe non está aquí. Ademáis, isto non é unha guerra de cifras», argumentan.