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Reaparece «Gaspar», estrella de la ría

VIGO

Una asociación de biólogos sigue el rastro del delfín sospechoso de haber pertenecido a la Armada de EE.UU., que lleva días detrás de los barcos de la ruta Vigo-Cangas

22 ago 2009 . Actualizado a las 13:58 h.

Un viejo conocido ha regresado un verano más a Vigo. Se trata del delfín Gaspar, que se ha dejado ver estos días en la ciudad después tres meses y medio por la zona de A Coruña, Ferrol y Sada. «El día 8 estaba en Corme siguiendo una embarcación de Salvamento Marítimo. Después debió ver algo que le gustó en un velero transoceánico con el que se trasladó a las Cíes», explica Antonio Rodríguez Folgar, de Grupo de Rescate y Estudios de Mamíferos Marinos (Gremmar). «Desde el día 15 fue visto varias veces en el muelle de A Laxe y la naviera Mar de Ons avisó de que había estado siguiendo a los barcos de la ruta Vigo-Cangas entre los días 16 y 19», comenta.

Lleva casi dos años en aguas gallegas y, como todo delfín, hace aparentemente las delicias de todos. Pero este animal tiene un «lado oscuro», según rodríguez Folgar. «Tras muchas investigaciones, en septiembre del año pasado nos llevamos la sorpresa de que se trata de un delfín entrenado, con su código y que pertenece a la Armada de los Estados Unidos», asegura.Desde Gremmar destacan el peligro que puede suponer un animal como este. «La gente se queda con su aparente sonrisa perenne, pero hay muchos tópicos falsos sobre los delfines», advierten. «Es un mamífero salvaje, hay que limitarse a contemplarlo como se hace con cualquier otro», recomiendan.

Y es que «Gaspar» ya ha causado más de un problema desde que comenzó su aventura gallega. «Para ellos todo es un juego, no distinguen a los buzos o a los bicheros de los barcos y eso le ha llevado a destrozar muchísimos en Corme», cuenta Rodríguez Folgar. También en Vigo ha ocasionado inconvenientes. «Provocó un gran follón en el puerto agarrando cabos, enredando hélices y golpeando embarcaciones. Y después de eso desaparece», se lamenta.

Así, Gremmar aspira a un control del animal que vaya más allá de la monitorización momentánea lograda en ocasiones. «Mantenemos contactos con la Xunta, juntos veremos cuál es la mejor solución sin dañarlo», dice. La captura no es el objetivo inmediato, aunque tampoco se descarta: «Por ahora hemos hecho exámenes parciales que han permitido conocer mejor su comportamiento. Sabemos que está bien de salud, no sufre daños importantes y ha crecido respecto al año pasado, superando los 400 kilos».

Mientras, desde Estados Unidos se han limitado a enviar una serie de recomendaciones para tratar con «Gaspar» y un extenso informe del que «buena parte es paja», según Gremmar. «Si fuera un delfín de nuestra armada el que se hubiera escapado, el Gobierno lo buscaría, pero en su caso se han desentendido», manifiesta.