El currículo de Hervé Valette es tan variado y denso como su local, propio de un decorado de Almodóvar.
Su historial se pierde entre ciudades de todo el mundo y empleos de lo más pintorescos. Pero entre todos ellos el que más destaca es sin duda el de mayordomo de un lord londinenense. Ese trabajo le permitió conocer a la princesa Diana de Gales o al entonces primer ministro británico, John Major. De esa etapa también conserva cierta compostura que le hace presentar los crêpes con elegancia y tratar a la clientela con un derroche de respeto.
Portugal, Bélgica, Inglaterra, Suiza y Martinica son solo algunos de los lugares por los que fue dejando su impronta este parisino.
Su verdadero secreto, el que le ha lanzado a la fama en Vigo, procede de su abuela, quien siendo niño le transmitió la receta de los auténticos crêpes de la Bretaña francesa y le enseñó a hacerlos. Hervé se especializó en ellos y ahora se los quitan de las manos. Claro que no fue precisamente un camino de rosas como tampoco lo es el camino que lleva a su restaurante en el número 22 de la calle Real. Le costó casi un año hacerse con el público y hasta entonces lo pasó mal.
Con el primer premio el pasado año en el concurso de tapas del Casco Vello llegó el cartel de completo.
Ahora, tras repetir galardón, espera que no se acabe la buena racha. Para ayudar a los bolsillos sus crêpes dulces y salados se sirven divididos en dos platos. Todas las facilidades en un ambiente y una decoración que no dejan indiferentes.
Hervé sigue dispuesto a demostrar a los vigueses día a día las exquisiteces que ofrece su tierra.