
Los vigueses Manuel Sanz y Óscar Chamarro componen para filmes imaginados, con actores y directores inventados
09 ene 2013 . Actualizado a las 07:05 h.Los músicos vigueses Manuel Sanz y Óscar Chamarro componen bandas sonoras para películas que solo existen en sus respectivas imaginaciones. No son películas reales pero tienen carteles ficticios, directores soñados, actores creados y sinopsis ideadas, pero todavía no se han rodado y, probablemente, no se filmarán. El primero estudió Belas Artes y el segundo, audiovisual en Barcelona, pero se conocieron en la escena común de las bandas de rock.
«Hace dos años llamé a Óscar porque la situación estaba ya complicada y le propuse hacer un blog y colgar allí trabajos musicales de los dos», empieza a recordar Manuel Sanz los orígenes de orphantracks.blogspot.com. «Estuve aprendiendo a hacer programación musical, pero a partir del año 2000 se produjo un cambio en la tecnología que nos permitió acceder a un montón de sonidos que nunca antes tuvimos», le replica Óscar Chamorro.
La tecnología MIDI es la causante de todo. «Podemos orquestar a nuestro gusto y eso nos llevó a la banda sonora huérfana de película, que para darle una salida artística optamos por dotarla de carteles, directores, actores, etc.», continúa Manuel Sanz.
El sistema de composición que emplean estos dos músicos es el mismo que se hace en todas las televisiones del mundo y, cada vez más, también en cine porque ahorra los costes derivados de emplear una orquesta; algo similar a lo que ocurre con el empleo masivo de extras en el cine, que se soluciona con el uso de ordenadores.
«Hay mucha música enlatada hecha con ritmos que solo hay que arrastrar para que el ordenador los adapte, como ocurre en caso de los disyoqueis, pero no eso lo que nosotros hacemos», puntualiza Óscar Chamorro. «Nosotros tocamos instrumentos virtuales y nos gusta mezclarlos con instrumentos de verdad», añade. Manuel Sanz pone un ejemplo: «En la serie Águila Roja la banda sonora está muy mal utilizada porque son preceps ya programados que solo requieren darle un botón y meter el sonido encima del diálogo; es como alguien con un juguete nuevo que no conoce bien, nosotros le damos mimo».
Todas las composiciones se pueden ver en la web-blog organizadas por las décadas que sus autores imaginan que fueron rodadas, desde los años cincuenta hasta el presente; por diecisiete géneros, desde la animación al wéstern; y por los nombres de los 63 directores que imaginariamente dirigieron estos largometrajes.
Un escaparate profesional
La intención última de todo este trabajo es actuar como un muestrario de lo que pueden hacer «y que alguien pueda contar con nosotros para sus proyectos». Tampoco descartan ceder los derechos de las composiciones ya realizadas «siempre y cuando nos guste el proyecto propuesto o que pensemos que pueda encajar nuestra música». Sin embargo, Manuel y Óscar son conscientes del valor que la cultura tiene actualmente en España. De hecho, en los próximos meses sus vidas profesionales tratarán de abrirse camino en Brasil y en Estados Unidos, respectivamente, aunque aseguran que seguirán el proyecto actual desde sus nuevos destinos.
«Todas las bandas sonoras y la parafernalia de las películas soñadas tienen un ambiente retro porque, en el fondo, refleja nuestro gusto», explica Sanz. «Hay bandas que inevitablemente remiten a determinados directores y bandas sonoras tipo, pero con el tiempo hemos llegado a desarrollar otras películas situadas en terreno de nadie», comentan los dos músicos vigueses.
En todo esto influye la empatía que fluye entre ambos. Algo que en el pasado, y volverá a ocurrir en el futuro, les permitió componer a cientos de kilómetros de distancia uno del otro. «Nos conocemos desde hace tiempo y eso facilita las cosas», dice Manuel. El pasado mes actualizaban la web-blog con nuevas bandas sonoras, Wall Street Genius, The Pimp, Don´t say no, The Radar Life y Os contos da vella Uxía.
«Tocamos instrumentos virtuales, que mezclamos con otros reales»