Marful Castañal afirma que «lo primero que oí al nacer fueron campanadas» Francisco Javier Marful Castañal invirtió buena parte de su tiempo libre de los últimos meses en una afición realmente singular: estudiar y catalogar las campanas del municipio mindoniense. Tras una exhaustiva búsqueda y su posterior análisis, posee datos e imágenes fotográficas de todas ellas: hay 76 en todo el ayuntamiento y 34 en el casco urbano de Mondoñedo.
06 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.X.M.P. MONDOÑEDO Bien podría decirse que las campanas, algunas veces, son en Mondoñedo algo así como los sonidos del silencio. Pero el sonido y las demás características fueron, precisamente, las razones que impulsaron a Marful a realizar el estudio. La gente, dice, «sólo se fija» en La Paula, la famosa y solemne campana mayor de la catedral. «Empecé a ir de un lado a otro, haciendo fotos y obteniendo datos de muchos sitios. Me di cuenta de que la campana es algo más que un objeto decorativo, porque tienen datos de sus constructores y desempeñaban una función importante en la población», explica sobre su trabajo. Atendiendo a sus datos, la gran mayoría de las campanas del municipio mindoniense data del siglo XIX. Las de ese período fueron construidas en Mondoñedo, y las posteriores a esa fecha, fuera. La mitad de las campanas se concentra en la ciudad. En la catedral _con el trío de La Paula, La Prima y La Ronda al frente_ hay doce, diez interiores y dos interiores; tres en el Seminario, en el Hospital de San Pablo y en la iglesia de Santiago, y dos en el convento de las Concepcionistas y en el Asilo, mientras que el resto se reparte por otros templos. Del siglo XVIII proceden el Esquilón, campana de la catedral que aún suena por las tardes para llamar a los canónigos al coro, y la Calenda, campana que a su vez tocaban los canónigos para avisar al campanero. Espera publicarlo Terminado el trabajo, Marful declara que lo hizo para «recabar datos que nadie había buscado», y no descarta publicarlo si encuentra ayuda para ello. Aunque, explica, «gracias a gente como don Francisco Mayán, don Enrique Cal Pardo o Lence-Santar sabemos muchas cosas y podemos acceder a muchos datos», subraya que Mondoñedo aún ofrece «datos nuevos de muchas cosas». Pero, concluye, en el origen de su afición hay algo que se remonta al comienzo de su vida: nació en la Praza da Catedral, por lo que, confiesa, «lo primero que escuché al venir al mundo fueron las campanas».