El letrero que bautizó «Hollyfoz»

A MARIÑA

El cartel de grandes dimensiones con el nombre de Foz situado en la cima de O Castro sigue siendo el mejor localizador. Nunca se supo cuánto costó realmente

18 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Fue y continúa siendo, junto con los altos edificios de las torres F, O y Z, uno de los mejores identificadores del casco urbano de Foz. En la lejanía, a dos kilómetros de la entrada a la villa desde Ribadeo se divisa perfectamente el gigantesco cartel con el nombre de Foz, tipo Hollywood o Marbella. En su día fue luminoso, pero la experiencia duró poco tiempo. La maltrecha economía municipal, un cambio de gobierno y un robo sin aclarar dio al traste con una iniciativa gestada a comienzos de los años 90 buscando la popularidad de un concello asombrado por el bum turístico.

Cada una de las tres letras del cartel de grandes dimensiones miden más de ocho metros de altura, lo que permite distinguirlas desde una distancia importante. Ayuda a esta tarea la localización de las mismas, junto a varios depósitos y en las inmediaciones del cementerio, en la zona alta de O Castro. El cartel ha sufrido el paso del tiempo, pero ningún político se planteó, por lo menos públicamente, trasladarlo de lugar o retirarlo. Los paneles que soportan las letras han sido objeto de varios ataques vandálicos, pero el letrero se mantiene indiferente y soporta las pintadas de los grafiteros que buscan la soledad.

Para la mayoría de los focenses el cartel pasa inadvertido día tras día. No ocurre lo mismo con los turistas recién llegados que se apresuran en emitir su opinión y a preguntar por las razones que han llevado al Concello a colocarlo. Con el paso del tiempo, Foz ha dejado de ser bautizado como Hollyfoz y ya son pocos los que echan la vista atrás para recordar cómo se pagaron las facturas de las letras.

En diciembre de 1996 un representante de la empresa Aster Luminosos, encargada de instalar el cartel luminoso, se dirigió al Concello para reclamarle el pago de 700.000 pesetas que supuestamente le adeudaba la Administración local desde el anterior mandato por la colocación del letrero.

Por sorpresa

La reclamación cogió por sorpresa al actual mandatario local, al socialista José María García Rivera, recién llegado a la alcaldía y con la función de hacer méritos ante la delicada situación económica que presentaba el consistorio. Rivera hace memoria y todavía recuerda ésta y otras herencias de su antecesor, el fallecido Manuel María Neira, del PP, que le obligaron a dedicar más tiempo de lo debido a buscar soluciones. Según el presupuesto presentado por la empresa al anterior regidor el 31 de mayo de 1994, el coste de la instalación ascendía a 2.975.980 pesetas, mientras que la colocación de las zapatas y hormigonado, los focos y la corriente eléctrica corrían por cuenta del Ayuntamiento. Desde la empresa aseguraban que solo llegaran a percibir 2.300.000 de las antiguas pesetas.

Con el cartel, supuestamente financiado con una ayuda concedida por la Diputación a la asociación cultural O Castro de Vilaronte, se montó el belén. El anterior regidor siempre defendió que había pagado el importe total de la factura y que había abonado los dos cheques provinciales, uno de un millón para acondicionar los accesos a la zona conocida como O Castro y el segundo, por 1.500.000 de las antiguas pesetas, para el letrero luminoso. Los focenses siguieron atentos la polémica y a mediados de febrero de 1997, el actual regidor interpuso una denuncia en el juzgado de Viveiro para que se esclarecieran las supuestas irregularidades sobre la instalación del letrero.

Campo de fútbol

La noticia trascendió el 16 de febrero, el mismo día que el mandatario focense le daba al entonces presidente de la Diputación lucense, Francisco Cacharro, el plazo de una semana para recibirle para poder hablar de la ayuda concedida para obras en el campo de fútbol. Si Cacharro Pardo no le atendía en la fecha fijada, Rivera amenazaba con encerrarse en el Pazo Provincial: «Non me moverei de alí ata que me reciba».