
Sin hacer un dogma de fe de la larga distancia, los veinte que anotó ante el Estudiantes suponen solo uno menos que el récord de la categoría en Liga
29 mar 2025 . Actualizado a las 18:45 h.Las Golden State Warriors de Stephen Curry y Klay Thompson marcaron una época en la NBA con un más que notable aprovechamiento del tiro de tres. Varias temporadas atrás, en su etapa como primer entrenador del Joventut, Salva Maldonado apostó claramente por un formato de juego en el que primaban los lanzamientos desde detrás del arco. Con frecuencia aquel equipo tiraba más de tres que de dos. El técnico siempre significaba que todo eso, sin una buena defensa, no tendría demasiado sentido. Mike D'Antoni, en la NBA, fue de los primeros en implantar un estilo de juego de muchas posesiones y muchos tiros de larga distancia. Más allá de los ejemplos más significativos, de lo que no hay duda es del peso creciente del triple en el baloncesto.
Las ventajas de este tipo de lanzamientos son las que se explican a través de las matemáticas: anotar cuatro triples sobre doce ensayos es lo mismo que seis canastas dobles de doce intentos. Pero, en el primer caso, además, habrá dos opciones más de pelear por el rebote.
El actual Monbus Obradoiro no es un equipo cuyo baloncesto gire alrededor del tiro de tres. Sin embargo ahí tiene una de sus grandes amenazas. Y el hecho de disponer también de puntos en la pintura lo hace todavía más peligroso. Cada vez más, los pívots, sobre todo Brodziansky, acaban encontrando a los exteriores cuando las defensas se cierran. Abren el balón y propician tiros con los pies quietos, que son los de más alto porcentaje. Si el partido da la opción de buscar el triple, como sucedió con la defensa que aplicó el Zamora en Sar, muy hundida cerca del aro, el equipo busca esa ventaja. Y si tiene un buen día, es demoledor.
Así sucedió frente al Castelló, con una tarjeta de 20/39, la mejor del Obradoiro de esta temporada en Liga. Se quedó a solo dos de los 22 que endosó al Santfeliuenc en la Copa, que son el récord histórico de un equipo de Primera FEB. Y a solo uno del mejor registro en Liga, compartido por el Leyma Coruña en la temporada de su ascenso, y el otro club compostelano que también jugó en la entonces llamada LEB Oro, el Rosalía, que firmó una tarjeta de 22/38 en el derbi frente al Abeconsa Ferrol.
Ante el Castelló se dio una de esas curiosidades que a menudo acompañan la historia del Obradoiro. Anotó 20 triples y uno de sus grandes especialistas, Davison, se quedó en blanco: 0/3. Tampoco firmaron los cincos en esa distancia, Balvin y Stevic. Los otros nueve jugadores aportaron su granito de arena.
Curioso es también el caso de Vladimir Brodziansky en el primer cuarto, en un tramo en el que jugó al cinco formando pareja interior con Micovic. Anotó sus primeros cuatro lanzamientos sin fallo. Acabó el partido con 5/9. Por tanto, de los cinco siguientes solo transformó uno.
Solo se resiste Stevic
De la actual plantilla, el único que no ha convertido ningún triple en lo que va de temporada es Stevic. Solo lo intentó en una ocasión. El otro cinco, Balvin, que tampoco se prodiga, lleva 2/5. El equipo está tirando con un porcentaje algo superior al 40 %, que es un notable muy alto.
El acierto en el triple no es garantía de victoria. En la primera vuelta, ante el San Pablo Burgos, el Obra hizo 15/28. Pero el rival contestó con 14/28 y se llevó el partido.
Tampoco es condición sine qua non para ganar. Logró imponerse en Oviedo con 5/14, y en Ourense con un escuálido 5/24.
Pero cuando se combina el acierto con una buena defensa, las opciones de éxito crecen exponencialmente. Para muestra, los dos últimos partidos en Sar, ante el Estudiantes y el Castelló