La inauguración de la estructura se convirtió ayer en una auténtica romería popular La obra aleja el tráfico pesado de Os Padriños y agiliza el acceso al polígono de O SalnésLouzán contrapone el apoyo de la Diputación a la comarca frente al abandono de la Xunta
05 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Pontearnelas era una fiesta. Miles de personas ataviadas para la ocasión, tres bandas de música, cientos de globos blancos y azules subiendo al cielo, hinchables para los más pequeños y pulpo, empanada y vino en abundancia, fueron los mimbres con los que la Diputación de Pontevedra y los concellos de Vilanova, Cambados y Ribadumia tejieron una jornada condenada a pasar a la historia de la localidad. Ayer era el día en el que se inauguraba oficialmente el puente de Santa Marta. Una estructura diáfana y ligera que permitirá desviar el tráfico pesado del centro de Pontearnelas y que conducirá a este pequeño enclave hacia una nueva etapa de esplendor. Al menos, así lo aseguraron ayer los políticos. Cada uno, a su manera. Quizás el más claro fuese el alcalde de Vilanova, Gonzalo Durán: «Esta obra es un gran paso hacia un objetivo que sé que comparte el presidente de la Diputación, el de recuperar la Pontearnelas del pasado, convirtiéndola en aquel núcleo pujante que fue». Rafael Louzán recogió el testigo tendido por su compañero de partido y en su intervención destacó todas las bondades del nuevo puente y de todas las obras que hay previstas para resucitar el enclave surgido a las orillas del Umia, a caballo entre tres ayuntamientos. La primera pieza de ese proyecto de resurrección es el puente ayer inaugurado. En él se han invertido más de tres millones de euros y permitirá alejar el tráfico pesado del viejo puente de Os Padriños. Una estructura con cinco siglos de vida a sus espaldas y un importante tesoro patrimonial. De esa forma, no sólo se podrá iniciar el plan de semipeatonalización de Pontearnelas previsto por la Diputación, sino que se mejorará la seguridad vial y se agilizará el acceso al polígono de O Salnés. Pero, además del puente, se construirá una pasarela de madera sobre el Umia, se recuperará el recinto de fiestas de Santa Marta, se creará una red de senderos al lado del río y se construirá una nueva rotonda, a la altura de la gasolinera, para seguir mejorando el tráfico en esa zona. Una rotonda que se sumará a las dos que jalonan las entradas del puente de Santa Marta, ambas con escultura costumbrista incluida. La tradición de Pontearnelas como «punto de encontro» de gentes de tres municipios no basta para explicar semejante despliegue de atenciones. Ser paso obligado para muchos conductores -según la Diputación, la intensidad de tráfico era de 3.979 vehículos diarios en ese lugar y en el año 2002: desde entonces se incrementó hasta un 7,5%-, parece haber tenido más peso a la hora de llevar a la administración supramunicipal a invertir una cuantiosa suma de dinero en el nuevo puente. Una obra que, recordó Cores Tourís, «xa é unha realidade, anque lles pese aos que dicían que non era máis que un anuncio para sair na foto». En cualquier caso, recordó Louzán, Pontearnelas no es el único lugar de O Salnés beneficiado por la Diputación. La comarca, explicó el presidente de este organismo, «merecía que se fixese un esforzo sen precedentes». Y se hizo, dijo. En los últimos cuatro años, del palacio de Montero Ríos salieron más de 126 millones de euros con destino a algún punto de O Salnés. Mejora de las carreteras, construcción de infraestructuras deportivas, promoción y apoyo a fiestas y eventos de todo tipo, recuperación de patrimonio y un largo etcétera consumieron ese dinero, que Rafael Louzán tradujo a pesetas ante el numeroso público que lo escuchaba. Y ante ese numeroso público hizo un reproche a la Xunta, por el abandono en el que la Administración autonómica tiene sumida, sentenció, a la comarca de O Salnés. El discurso de Louzán no se prolongó demasiado: aún quedaba una cinta por cortar, una escultura por descubrir y una romería en la que disfrutar de la buena comida gallega.