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Illas Atlánticas frente al cambio climático

Marcos Gago Otero
marcos gago PONTEVEDRA / LA VOZ

AROUSA

XOAN CARLOS GIL

Estudios en flora, fauna y contaminación permiten fijar estrategias para salvar la biodiversidad

10 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El Parque Nacional Illas Atlánticas es el gran «laboratorio natural» de Galicia y sus especiales características insulares y marítimas ofrecen una oportunidad única para analizar el impacto del cambio climático y cómo intentar preservar su biodiversidad. Los programas científicos de seguimiento del cambio climático en las Illas Atlánticas son precisamente el eje de un extenso trabajo monográfico del último número de Red, uno de los boletines informativos del Ministerio de Transición Ecológica. En este documento, técnicos y responsables del Parque Nacional, gestionado por la Consellería de Medio Ambiente, y portavoces de los distintos equipos científicos que trabajan en él explican las conclusiones de sus esfuerzos por salvaguardar una de las joyas más relevantes de España.

El cambio climático ya está aquí y es necesario adoptar estrategias que permitan aminorar su impacto. Sin embargo, es difícil, por no decir imposible, proteger lo que se desconoce. Desde el Parque Nacional se llevan a cabo una larga lista de trabajos y estudios que cubren una gama muy amplia de aspectos científicos: desde la especialización de las salamandras de las islas hasta el papel de los archipiélagos en la migración de varias especies de pájaros, desde el seguimiento de las mariposas hasta la detección de elementos contaminantes en los huevos de las gaviotas.

Todos estos elementos son piezas que permiten configuran un puzle único, con singularidades de fauna y flora, sin descuidar la interacción con los vecinos de las Rías Baixas y los miles de visitantes que se acercan cada verano.

Boyas y sensores

En agosto de 1998 se instaló en Cíes la primera estación meteorológica de una red de seguimiento que se fue extendiendo a Ons y Sálvora. En el 2014 se instaló el primer sensor de brillo del cielo nocturno en Cíes y tres años después el Parque Nacional se certificó como destino Starlight. En la actualidad, Ons, Cíes y Sálvora cuentan con un sensor propio. Asimismo, existen varias boyas de observación océano-meteorológica, que recopilan multitud de datos. Y, por último, cámaras en las islas.

Asimismo, en el Parque Nacional se llevan a cabo trabajos específicos de estudio. Uno es el desarrollado por el Grupo de Ecología Animal (GEA) de la UVigo, del que forma parte Alberto Velando. En las Illas Atlánticas existe una de las mayores colonias reproductoras de cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis), que se ha investigado durante más de 25 años. El resultado de esta serie histórica refleja que la especie está en descenso en el Parque Nacional. A mayores, el análisis de su agrupación genética, señala que existe su aislamiento desde hace cien generaciones.

Aves marinas

El cormorán moñudo sufrió mucho con el Prestige y aún lo sigue haciendo con la mortalidad al quedar atrapados ejemplares en las artes de enmalle, así como por la acción de los voraces visones americanos que lograron llegar a las islas a nado y contra los que el Parque Nacional libra una guerra sin cuartel. La conclusión es que existe riesgo de extinción y se propone actuar «en distintos frentes a nivel local».

Por la contra, el GEA ha sido testigo de la implantación de colonias nuevas, en este caso de pardella cenicienta (Calonectris diomedea). El análisis genético demostró que estas colonizadoras provienen de distintos lugares y ese es un factor que puede favorecer su persistencia en el futuro.

En Sálvora, la colonia de gaviota patiamarilla (Larus michaelis) sufre el acoso de los depredadores y se ha estudiado el estrés que causa a estas aves. Con los datos de estas investigaciones, Velando concluye que la conservación de las aves marinas en Illas Atlánticas es «una tarea difícil pero no imposible».

Rubén Retuerto y Josefina González, del Área de Ecología del departamento de Biología Funcional de la USC, se ocupan de los efectos del cambio climático en una especie invasora y en endémicas. La invasora es la uña de gato (Carpobrotus edulis) y las endémicas son O. littoralis subsp. gallaecica, A. gallaecicum y L. arenaria, cuyos nombres dicen poco a la mayoría, pero que cumplen su función relevante en el conjunto del frágil sistema dunar y que, además, son exclusivas de Galicia.

Plantas endémicas

El estudio se hace en Sálvora, en un área monitorizada, donde se examinan todo tipo de datos, con especial énfasis en lo que podría suponer la alteración del clima. El resultado no es «nada optimista» en el caso de la invasora, cuya expansión convendría frenar. Con un incremento de la temperatura media, el crecimiento de la uña de gato podría aumentar «hasta en un 16 %», lo que facilitaría aún más su potencial invasor, desplazando a la flora gallega.

En las endémicas, se prevé que el cambio climático provoque «modificaciones sorprendentes en el comienzo y la duración del período de floración» y una «gran variabilidad intraespecífica». Esto supondría un factor «esperanzador» sobre su adaptación para su futuro, pero también se incide en el artículo en Red, en lo vital que es seguir con el estudio para diseñar un estrategia que les permita afrontar mejor el impacto del cambio climático.