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Un retraso de 147 minutos en el primer tren a Vigo: «Esto te condiciona la vida»

Serxio González Souto
serxio gonzález VILAGARCÍA / LA VOZ

VILAGARCÍA DE AROUSA

CEDIDA

Decenas de usuarios se vieron colgados en la estación de Vilagarcía a las siete de la mañana sin recibir información.

29 ene 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Algún caso se dará, porque de todo tiene que haber en la viña del señor. Pero quien madruga para estar en el andén de la estación de ferrocarril de Vilagarcía a las siete menos diez de la mañana, a tiempo de tomar el primer tren de la jornada hacia Vigo, raramente lo hace por capricho. Este servicio, que parte de A Coruña a las cinco y media, es un regional que resuelve las necesidades de transporte de numerosos trabajadores y estudiantes a la hora de acudir a sus compromisos diarios en la ciudad más poblada de Galicia. Hace meses que los problemas de personal y la antigüedad de los convoyes están provocando problemas de puntualidad en la línea atlántica, agravados esta semana por el efecto de la cadena de temporales que se abate sobre la comunidad. No obstante, el retraso que ayer firmó esta frecuencia madrugadora maltrata las paciencias mejor armadas: 147 minutos.

«Casi lo peor de todo fue que quienes estábamos allí, desesperándonos con el paso del tiempo, no recibimos información alguna», lamenta uno de los usuarios que permanecía a pie de andén, esperando el tren que lo llevase a trabajar. «No quiero equivocarme, pero estoy seguro de que a diario podemos subir en Vilagarcía medio centenar de personas en este primer ferrocarril, que está siendo el que más falla», añade. Si el servicio hubiese cumplido el horario previsto, habría alcanzado la estación de Guixar a las ocho menos veinte. En realidad, lo hizo a las 10.10 horas, después de haber tocado la capital arousana prácticamente a las nueve de la mañana.

Algunos de los viajeros no tuvieron más remedio que recurrir al coche, que habían aparcado para emplear el ferrocarril, y conducir hasta Vigo. Habrán llegado tarde, pero no tanto. Otros, advertidos por los grupos de WhatsApp, que echaban humo, ni siquiera se detuvieron en la estación y, si tenían esta opción, se dirigieron también en automóvil a la ciudad olívica. Un tercer grupo tomó el media distancia siguiente, el que para en Vilagarcía a las ocho de la mañana, que alcanzó la capital arousana antes que su predecesor, el maltrecho regional. El resto de los pasajeros no tuvieron otra que esperar a su llegada.

«Tampoco el trayecto a continuación fue ninguna maravilla, y de hecho el retraso siguió aumentando, porque el tren, sobre todo a partir de Pontevedra, fue haciendo paradas y paradas en medio del camino», explica el usuario de Vilagarcía, preguntándose «qué habrán hecho un grupo de universitarias que tenían un examen a primera hora». La explicación del golpeo de las borrascas no acaba de convencerlo, «porque los problemas vienen de antes». Y, aunque aplaude las medidas sobre los bonos y la potenciación del ferrocarril, argumenta que el sistema necesita mejoras urgentes: «El tren va lleno, es un éxito, pero con estas disfuncionalidades cómo va a poder ser un medio eficaz».