Susana Sampedro, ganadora de un Mestre Mateo: «O cine galego está no seu mellor momento»

Laura Ríos
Laura Ríos RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

La barbanzana sentada en el paseo que une el casco urbano de su municipio y el lugar de O Touro.
La barbanzana sentada en el paseo que une el casco urbano de su municipio y el lugar de O Touro. MARCOS CREO

La ribeirense fue galardonada como mejor actriz de reparto en la 23 edición de los premios

28 jun 2024 . Actualizado a las 19:20 h.

Lo malo de la vida es que es muy corta y se acaba rápido, como un buen chupito de licor café, dulce al principio y amargo al final. ¿A quién no lo gustaría saber cómo es ver la Tierra desde el espacio, conocer todos los países del mundo o meter el hocico en los pequeños universos personales en los que se enfrascan sus vecinos en esos instantes en los que están a punto de quedarse dormidos? Pues eso es lo que hacen los actores.

Meterse en la piel de los personajes es una de esas cosas que enamoran a Susana Sampedro cada día un poco más de su profesión. Cuenta que su historia sobre las tablas empezó cuando era tan solo una niña y no podía imaginarse otra manera de ganarse el pan que no fuese delante de un público expectante: «Se non me dedicase a isto penso que sería unha eterna frustrada, acabaría dedicándome a isto dunha maneira ou doutra».

Admite que nos es fácil consagrar toda una trayectoria profesional al arte y que son muy pocos los que viven solamente de crear. En su caso, matiza, asegura que se siente feliz, pues ejerce como profesora de actuación, aunque no se olvida de todos esos compañeros que no se atreven a dar el paso de ponerse ante las cámaras por miedo a «hipotecar a súa estabilidade económica e emocional» por hacer aquello que les gusta.

Ella no se da cuenta, pero sus palabras contundentes no suenan con la crudeza con la que lo harían si no le gustase su oficio. Más bien parecen un canto, un grito que reclama mejores condiciones laborales y más oportunidades para un sector que está viviendo una de las épocas más dulces de su historia: «O cine galego está no seu mellor momento». Este escenario, piensa, bebe de una explosión cultural que empezó hace años con filmes que, poco a poco, fueron rompiendo las barreras idiomáticas planteando que al gran público también podían gustarle obras en las lenguas cooficiales. «É un privilexio descubrir a idiosincrasia dun pobo da man da súa fala. Ás veces somos máis americanos que galegos porque consumimos os seus produtos culturais», añade.

Talento local

Cada vez son más las productoras que posan sus ojos en la tierra de Rosalía, manifiesta la barbanzana, a la que le gustaría que estas empresas apostaran más por el talento local. Aclara que no tiene nada en contra de que vengan profesionales de fuera a interpretar papeles con personajes gallegos, aunque confiesa que le haría muy feliz ver como los perfiles de la zona pasan a primera línea en las grandes series y filmes que se están rodando en la comunidad: «É bo que se aposte por xente da terra, pero ninguén di que alguén de aquí non poida interpretar a alguén de Valencia, por exemplo».

Lo cierto es que se muestra encantada con que «se estean contando historias que antes non se contaban». Una de esas es Matria, la película plagada de nombres femeninos que no solo revolucionó su carrera, sino que le valió para llevarse el premio a mejor actriz de reparto en los Mestre Mateo de este año: «É un galardón marabilloso porque ho dan os compañeiros». Lejos de la idea del éxito a la que muchos asocian el oficio de la ribeirense, ella señala que no se es mejor o peor intérprete por recibir un reconocimiento como este. «A maior honra é poder seguir traballando».

Frente al discurso de que la profesión no tiene salida, indica que hace un par de décadas el país atravesó por un posguerra y una dictadura que forzaron a las familias a desarrollar un pensamiento utilitarista con el objetivo «de que ninguén lle faltase o pan». Piensa que ahora es momento de pedir más, de que cada uno brille a su manera en el campo que le pida su corazón.