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El negocio está ubicado en el recinto de la Marina, dando servicio a los clientes y supliendo al antiguo bar que se derribó para levantar la nueva sede del Náutico
04 ago 2023 . Actualizado a las 16:08 h.El verano es una estación que destaca por sí sola por las vacaciones, el sol, la playa, las fiestas... Pero que, además, trae consigo oportunidades únicas para hacer realidad los sueños más audaces. Esto es lo que les ha ocurrido a cinco amigas del municipio de Boiro.
Los chiringuitos veraniegos se corresponden, de manera general, con pequeños establecimientos a pie de playa que nutren a usuarios y vecinos de comida y bebida en parajes de lo más relajantes. Son los puestos por excelencia de esta calurosa estación y, además, también lo son para los jóvenes que quieren empezar a trabajar y adquirir de esta forma algo de experiencia al tiempo que obtienen el primer sueldo.
Candela, Violeta, Carmen, Ana y Alba son unas chicas de entre 17 y 18 años que han decidido abrir su propio negocio en Cabo de Cruz, concretamente el Chiringuito del Náutico.
Desde el primer momento ya habían hablado de que querían aprovechar las vacaciones veraniegas para intentar ganar algo de dinero y ahorrar de esta manera para sus respectivas trayectorias universitarias: «Lo valoramos en otras ocasiones, pero no se llegaron a dar las condiciones. Este año, ya que en unos meses empezaremos nuestras carreras, vimos que era hora de llevar a cabo nuestra idea y, con esto, ser más independientes también».
Aprovechando oportunidades
Así pues, como si lo hubiesen invocado, se les presentó delante una gran oportunidad. Debido a que están renovando las instalaciones del Club Náutico Boiro-Marina Cabo de Cruz, decidieron abrir ahí un chiringuito estos meses para sustituir al anterior. «Consideramos que era el mejor momento, vamos a abrirlo este verano. Así también ganamos más experiencia para nuestro currículo y podremos estar más cualificadas para otro tipo de trabajos en el futuro», explican.
Con todo, y con la ayuda en las gestiones del padre de una de ellas, pusieron en marcha su proyecto. De esta manera, en mes y medio tenían todo listo para abrir a principios de la campaña estival: «Fue todo muy rápido, la verdad. Cuando estaban construyendo el establecimiento todavía no nos lo podíamos creer. Fuimos conscientes de todo en el momento en el que empezamos a planificar la fecha de apertura y nuestros respectivos horarios. Estábamos muy ilusionadas», explican.
Por ahora, según afirman, no les va mal. Cada día se encuentran con turistas y socios del Náutico. Ellos están encantados con el negocio y con las personas que están al frente, ya que con su carisma y alegría dan lugar a un ambiente muy cómodo y reconfortante. Pero también destacan, por ejemplo, algunos de los productos que ofrecen: «Nosotras, la mayoría de veces solemos poner bica, que es un postre típico gallego, o incluso empanada, y siempre que vienen aquí nos preguntan si seguimos ofreciéndolas. Están triunfando, y con estas, nuestro pequeño puesto».
Así pues, también están planificando grandes sorpresas para el mes de agosto que acaba de empezar, como por ejemplo, algún que otro concierto o alguna fiesta, por lo que animan a todo el mundo a que vayan a disfrutar de todo lo que ofrecen en este pequeño rincón situado al lado del mar. Un lugar para relajarse mientras se puede consumir algún aperitivo.