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Tariku, la naturalidad hecha atleta

NOIA

Benito Ordoñez

Llegó a Noia cuando apenas tenía 6 años y hoy es una de las grandes promesas del atletismo español

04 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Se define como un chaval avispado, y lo es. En la vida y en la pista. Tariku Novales (Etiopía, 1998) llegó a Noia procedente de Etiopía con seis años y a los dos meses ya hablaba gallego y castellano, poco después se enganchó al atletismo, se presentó en sociedad formando parte de la generación de Bakú, y ahora está en Madrid, en la Residencia Blume, para cumplir su sueño de llegar a lo más alto en su deporte. Por el momento ya se colgó la medalla de plata en el Europeo sub20 y el próximo domingo defenderá los colores de la selección española en la cita continental de cros en Eslovaquia.

Tariku habla de su vida con naturalidad y desparpajo. «Nacín en Etiopía e cheguei a Noia con seis anos. Eu era un rapaz bastante avispado, curioso, e sabía a que viña. Sabía que ía ter unha nova familia, a comezar unha nova vida. Sempre fun un rapaz moi aberto e intelixente e o de adaptarme non me foi para nada un problema. Nun mes xa falaba ben castelán e en dous meses xa falaba tamén galego. Era un rapaz que absorbía todo, e como todo era novo, eu ía captando todo moi rápido e a miña adaptación foi bastante boa», recuerda de sus primeros años como gallego.

Poco después el atletismo tocó a su puerta. Fue una recomendación del entonces presidente del Atletismo Noia a su madre «e comecei alí. Para min era un divertimento e un xogo». En los primeros tiempos, como todos los pequeños, hizo saltos, jabalina y hasta 220 metros vallas, pero cuando con los años las competiciones se comenzaron a poner serias, Novales Quinteiro se decantó por el fondo y el medio fondo. «Aínda se pode dicir que que son un atleta en formación e que sigo en período de proba, pero agora mesmo a miña proba estrela é o 5.000», aunque también utiliza el 1.500 como parte de la preparación y no pierde de vista el 3.000 obstáculos.

El noiés, que se define como un atleta disciplinado y trabajador, es el prototipo de fondista que se defiende bien en ritmo altos. «Non son un atleta realmente rápido, pero tampouco son lento. Son un atleta que se pode manter ben a un ritmo alto pero se é unha carreira mais táctica, digamos que son máis de atacar a falta de 600 ou 700 metros. Teño que ter a carreira enfilada cun ritmo alto a falta de certa distancia. Non é que me poña a atacar ao principio, pero tampouco podo agardar aos ultimos 100 metros», comenta desvelando su estrategia de carrera. Con ella se ha convertido en una de las referencias y promesas del fondo gallego. Por eso Tariku decidió apostar fuerte y afrontar su traslado de Noia a Madrid «vendo que medraba como atleta e que aspiraba a uns retos complicados que requerían dun esforzo extra».

Se acordó entonces del buen trato y de los mensajes (especialmente los de tolerancia cero con el dopaje) de Juan del Campo y Luis Miguel Martin Berlanas en las convocatorias de la selección española y decidió ponerse a sus órdenes aprovechando además que podría cursar INEF al mismo tiempo. Por encima, pudo formar parte del grupo de entrenamiento de Jesús España, su referencia desde niño cuando le ganó al gran Mo Farah en el Europeo del 2006, y con quien compartirá selección española el próximo fin de semana en el barro del Eslovaquia.

Después de un primer año duro en Madrid, el Europeo de cros es una recompensa

Tariku Novales vive su segundo año en Madrid, y en el primero no le fueron las cosas bien. Una tendinitis y una tendionapía le apartaron de los entrenamientos y le llenaron la cabeza de interrogantes. «Era a primeira lesión da miña vida, e no momento que me lesiono empezan a xurdir as dúbidas, se non fixen ben, se debín quedar na casa. Neses momentos críticos, como di a mítica frase, ‘a cabeza non para’».

Pero con ayuda de todos -especialmente de sus técnicos y del grupo de entrenamiento- salió del túnel a tiempo para ganar una plata continental la temporada pasado y aunque este curso, el segundo en la Blume y ya como interno, las cosas no comenzaron demasiado bien porque el tendón amenazaba de nuevo, Tariku se recuperó a tiempo para brillar en el cros de Alcobendas, quedar segundo y ganarse la plaza existente por decisión técnica. «Xa pensaba que me ía quedar outro ano sen cros pero saíron as cousas moi ben e o seleccionador deume a súa confianza». Y a Eslovaquia no va de paseo. «Vou chegar nun bo estado de forma e poderei loitar por entrar no top-6», avisa.

En la cita de Samorin coincidirá con otro de los gallegos de la generación de Bakú, Miguel González Carballada, con quien comparte residente en Madrid, igual que con Adrián Ben. Un triángulo que para el noiés «seguimos dando o callo. Os tres viñemos aquí e os tres nos estamos desenvolvendo como atletas moi ben, creo que lle damos bastante esperanza ao atletismo galego e vemos que os resultados do noso traballo dan o seus froitos e sobre todo seguimos crecendo». Por perseverancia no va a quedar.