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La Banda de Música de Caamaño pierde su batuta

Ana Gerpe Varela
A. Gerpe RIBEIRA / LA VOZ

PORTO DO SON

Francisco Olveira, durante un homenaje tributado por el Concello de Porto do Son en enero
Francisco Olveira, durante un homenaje tributado por el Concello de Porto do Son en enero Elena Fernández

Francisco Olveira, director de la formación durante más de medio siglo, falleció a los 92 años manteniéndose al frente

25 mar 2025 . Actualizado a las 17:16 h.

La Banda de Música de Caamaño interpreta su partitura más triste, aquella a la que con gusto hubiera rehusado. Y es que esta legendaria formación, con más de un siglo de trayectoria a sus espaldas amenizando romerías, fiestas y encuentros de todo tipo, ha perdido su emblemática batuta. A los 92 años, apenas a un par de semanas de soplar las velas de los 93, Francisco Olveira Santos, su director, ha fallecido. Lo ha hecho estando al frente prácticamente hasta el último momento porque, como él manifestaba: «É a miña maior ilusión».

La música fue la vida de Francisco Olveira Santos y, en concreto, lo dio todo por la Banda de Música de Caamaño, la tercera más antigua de Galicia. Entró en la formación cuando tenía 9 años y hasta hace bien poco continuó asistiendo puntualmente a los ensayos y a las actuaciones. La imagen de la Banda de Música de Caamaño, que recorre la comunidad con sus interpretaciones, está unida a la de Francisco Olveira. Su templanza, dedicación, destreza y sereno saber hacer al frente de la agrupación son determinantes en una trayectoria musical que lleva el nombre de Porto do Son por los más diversos lugares.

Los comienzos

Fue Manuel Olveira, el padre de Francisco, quien en 1912 fundó la banda conjuntamente con un amigo. Había adquirido conceptos musicales básicos y consideró que podía constituir una forma de ganarse la vida. Ese gusanillo, Manuel supo transmitírselos a a sus hijos. De igual forma que Francisco Olveira lo ha hecho con su hija y su nieta.

El carismático director y clarinetista recordaba el pasado enero que su primera actuación con la banda fue en Semana Santa en Muros, concretamente el viernes de Dolores. Tomó el relevo de su hermano José, a que las secuelas de una herida le impidieron continuar.

Francisco Olveira recordaba los primeros compases de lo que sería su trayectoria musical con motivo del homenaje que, tras más de medio siglo al frente del colectivo, le dedicó el 12 de enero el Concello de Porto do Son.

Su legado continúa en su hija Mari Carmen, también clarinetista y quien ya ejercía como directora, en sus nietos Carmen de Castro, clarinetista, y su hermano Manuel, saxo alto. A su vez, las hijas de este, Ana y Cristina, también forman parte. La primera, como saxo tenor y bombo, y la segunda, como saxo alto.

Francisco Olveira será enterrado esta tarde en el cementerio de Xuño. Sus restos mortales saldrán del tanatorio Los Dolores de Ribeira, donde está siendo velado, a las 17.00 horas.