Jesús Bello Mato, talante misionero en todos sus destinos

Xosé Pumar Gándara

CARBALLO MUNICIPIO

ANA GARCÍA

07 sep 2024 . Actualizado a las 10:48 h.

Fue Bergantiños un vivero de vocaciones religiosas y sacerdotales. Fecundo trigal para la Iglesia de Dios y su misión evangelizadora fue esta tierra nuestra. Por ello no puede sorprendernos que, de vez en cuando, tengamos la jubilación de quienes, siguiendo su vocación, rindieron muchos años generosos servicios a la Iglesia.

Jesús Bello Mato nació en Cances el 27 de enero de 1931. En su familia hay que enumerar a su hermano Ricardo, nacido en 1926. Ambos estudiaron en el Seminario de Santiago y fueron ordenados, respectivamente, en los años 1958 y 1955. Felizmente, ambos viven, aunque jubilados tras intensos años de sacerdocio en diversos destinos.

Jesús comenzó en Tabeaio (Carral), pasando luego a San Cristovo das Viñas (A Coruña). Aquí fue cuando tomó una decisión más valiente para la obra evangelizadora. Se fue de misionero a Bolivia y allí ejerció durante 36 años. Adscrito a la diócesis de Potosí, formó un equipo admirable de compañeros sacerdotes compostelanos, también misioneros. Aquí designaremos a los señores Castro Gracia, Díaz Díaz, García Rodeja, Ricardo Senande, Dubert Novo. Este, recientemente fallecido, condecorado por el Gobierno boliviano por su acción pastoral con la juventud.

Durante los casi 36 años que estuvo en Bolivia, Jesús Bello vino en breves ocasiones a Carballo. Quiso retornar, pero los problemas de altura en el territorio boliviano afectaban a su salud y no pudo continuar allí como misionero. Regresó a España y el Arzobispado le destinó a la parroquia de Mugardos, donde fue párroco por un año.

Definitivamente se incorporó a Carballo y en esta comarca ejerció como párroco en Artes y Berdillo, encargándose por algún tiempo también de Seavia y Ardaña. Así, durante 26 años.

Mostró un talante misionero en todos sus destinos, la formación de catequistas, la promoción de los seglares para cooperación en el mantenimiento de la fe, fueron algo característico en su trabajo apostólico. Y así pudo señalarnos a sus compañeros caminos de futuro, ya por él vividos en Bolivia.

La jubilación de Jesús Bello Mato incluye una profunda felicitación a su persona y también a Dios, Señor, nuestra acción de gracias, por su fecundo apostolado en todos sus destinos.

También es lugar para ponderar el vacío que deja en sus parroquias y en el clero bergantiñán. Volvemos al lugar común, sentimos la carencia de vocaciones que puedan augurar que esas parroquias tendrán pronto pastores que las cuiden y sigan la obra que deja en herencia a sus sucesores, el reverendo Jesús Bello Mato.