La movida resurge en Ponteceso

Melissa Rodríguez
melissa rodríguez CARBALLO / LA VOZ

PONTECESO

ANA GARCÍA

De un pub pasaron a ser cinco en solo un mes y todavía pueden ser más

20 dic 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Ponteceso fue durante décadas el destino fijado de muchos jóvenes de la Costa da Morte y los alrededores para pasar un buen rato los sábados a la noche. Nicolás Blanco aún recuerda cuando su padre, Jesús, inauguró la discoteca Teyma en el año 1979. A día de hoy, esta sala que vio crecer a tantas generaciones, tiene sus puertas cerradas, si bien está en perfectas condiciones para abrir en cualquier momento (fue reformada no hace mucho). Y podría hacerlo muy pronto. Nico, que es quien sigue con el legado de su progenitor con otros negocios de hostelería mismo en el municipio pontecesán con la cervecería Tym Royal, quiere esperar a ver «como evoluciona todo isto [se refiere tanto al ambiente como a las medidas anticovid y a la propia situación sanitaria]» para tomar una determinación, pero lo cierto es que ya se lo está pensando. Y no es el único.

La movida ha regresado a las tierras de Pondal con la apertura de tres pubs y un cuarto que lo hará el próximo día 24, coincidiendo con Nochebuena. Todo esto en prácticamente solo un mes. El motivo no es otro que «as ganas que ten a xente por saír de festa», explican los gerentes de Arume y Kaluma, que se sumaron recientemente al único local existente hasta el momento, el Xentío, al igual que La Noche, este viernes, o el Guaraná, a partir del próximo.

«Hai bo ambiente, penso que varios pubs son necesarios para atraer á xente»

Eduardo Varela dirige el Xentío (el que era el antiguo pub de A Vieira, que no la discoteca) desde finales del 2018. Con la llegada de la pandemia, se vio obligado a bajar la verja. No obstante, el covid no ha podido con él ni con sus ganas de emprender, pues a mediados del pasado mes de noviembre abrió otro garito, el Arume, junto a dos amigos muy vinculados en su momento al mundo de la noche como son Xavi Herranz, de A Vieira, y Pablo Pose, del Gasteiz santiagués. Son jóvenes y todos ven estos negocios como un suplemento a sus trabajos habituales.

«A idea veu tras ver que había moita xente con ganas de festa e que por esta zona non hai un sitio no que saír», explica Edu. Arume se ubica a escasos metros del Xentío. «Hai bo ambiente, aínda que non é o de antes. Iso é imposible que volva», comenta el joven, que tampoco aspira a ser «coma Santa Comba», ya que considera que, con tantos pubs «non habería xente para todos». Sí que está «encantado» con que otras personas se animaran a abrir locales de ocio nocturno en la localidad, ya que «catro ou cinco» son necesarios para que la gente vaya, expresa. La pandemia les ha servido para aprender, y ahora, según relata, los contratos de alquiler (al menos los de los establecimientos que él dirige) ya incluyen cláusulas específicas para, en caso de tener que parar la actividad debido a la situación sanitaria, no tener que abonar esa cantidad de dinero. Está preocupado por el crecimiento del número de contagios y el posible incremento de las restricciones, aunque asegura que ya ha asumido que es algo con lo que ahora toca «convivir».

BASILIO BELLO

«Levo toda a vida nisto e quedei sorprendido, chega a xente á rúa»

Javier Carballido, Asier, tiene 45 años y es de Corme. Trabaja como comprador de pescado en las lonjas de los alrededores. No obstante, la pandemia lo ha llevado a abrir, junto a unos amigos, el Kalima —nombre original del local en su día—, ubicado prácticamente al lado de la Teyma. Nunca antes vinculado al mundo de la noche, empieza desde cero pero con mucha ilusión.

«Non hai moito a onde ir preto e a marcha agora vai para arriba. Comentámolo un día e xurdiu», cuenta. El día de la inauguración, «a xente chegaba ó medio da rúa», recuerda. «Estivemos a tope», dice, tanto en esa jornada inaugural como, por ejemplo, el domingo del puente de la Constitución. «Hai máis xente da que esperaba», concluye. Él tampoco se agobia por la actual situación sanitaria y el posible endurecimiento de las restricciones: «En caso de pechar, a bebida non se perde, mais o negocio xa estaría montado. É unha maneira de ir empezando», explica. También ve bien que abrieran más pubs: «Iso móveche xente», dice. Aunque él también concuerda con que esto es el «rexurdir» de Ponteceso, a sabiendas de que «os tempos de antes non volven».

Por su parte, Nico, de la Teyma, quien ha alquilado el propio Kalima y también el Guaraná, puesto que son propiedad de su familia, reconoce verse «sorprendido» por el resurgir de la movida en Ponteceso: «Levo toda a vida nisto e pensei que non ía haber xente, e hai un ambiente bo. A pandemia axudou porque estaba todo morto. Agora mesmo o ocio nocturno funciona ben en todas partes». Él pide un poco más de horario para las discotecas, las encargadas de cerrar la noche.

PACO RODRÍGUEZ

Santa Comba, casi una treintena de locales de ocio en otro renacimiento de la noche

Se suele decir que todo vuelve y, al menos en cuanto a la movida, parece que así está siendo. Ocurre también en Santa Comba. El que fuera uno de los epicentros de la noche continúa afianzando su tirón, convirtiéndose en punto de encuentro como lo había sido unos cuantos años atrás. Casi una treintena de locales de ocio tienen abiertas sus puertas en la localidad, lo que no solo tiene implicaciones para el ocio sino también para el empleo. Tal y como explicaban desde el sector semanas atrás, los clientes llegan de puntos muy diversos: Pontevedra, A Coruña, Santiago, Negreira, A Baña, Val do Dubra, Ames, Mazaricos y, por supuesto, la Costa da Morte. Jóvenes de Zas, Coristanco, Cee o Carballo acuden a disfrutar de la fiesta xalleira.