Personajes coruñeses | Alfredo Malde Pardo de Andrade
28 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Fue el tercer miembro de la dinastía de los Malde que dirigió la joyería del mismo nombre, instalada en plena calle Real desde un lejano 1898 y símbolo de prestigio, vocación y profesionalidad. Había nacido en A Coruña el 16 de octubre de 1944, hijo del joyero Alfredo Malde y nieto de Manuel Malde López, fundador de la dinastía, natural de Fiobre-Bergondo, que se estableció en el número 96 de la céntrica rúa coruñesa. Alfredo nació de la mano de su abuelo materno, el doctor Pardo de Andrade, ginecólogo y director de la Clínica Labaca. Al poco tiempo de su nacimiento se fue a Santiago, en donde vivía su familia. Hizo parte del bachillerato en el Colegio Lasalle, estuvo en Madrid y comenzó a estudiar Derecho en la Universidad de Santiago, aunque acabó dejándolo, pues convenció a sus padres de que lo suyo era el negocio familiar, comenzando a trabajar en la joyería que la firma Malde tenía en Santiago. Asimismo, cursó estudios en la Asociación Española de Gemología de Barcelona, en el Instituto Gemológico de Madrid y también en el Centro de Gemología de Florida (Estados Unidos). Proveedor Fue en 1968 cuando se hizo cargo de la joyería coruñesa, un establecimiento que siempre ha sido proveedor de importantes organismos e instituciones, confeccionando bandejas, ornamentos y trofeos, entre los que destaca el Teresa Herrera de Fútbol, que lo viene haciendo desde su fundación en 1946. También restauró la primera esclavina del Apóstol Santiago y realizó la corona de Nuestra Señora del Rosario. Alfredo Malde era una persona muy simpática y comunicativa, con un gran espíritu comercial que le permitía atender personalmente el establecimiento y entablar amistad con cualquiera. Aparte de la joyería, sus aficiones eran el motorismo y el coleccionismo de armas de diversas épocas. Estaba Alfredo Malde Pardo de Andrade casado en segundas nupcias con Teresa Martínez Barraza y tenía dos hijos (Alfredo y Carlos) de su primer matrimonio. Falleció en A Coruña el 19 de junio de 2004, después de sobrellevar una penosa enfermedad. Su entierro, en el cementerio parroquial de Dorneda-Oleiros, constituyó una sensible manifestación de duelo.