El pulmón negro de la facultad

Elena Silveira
Elena Silveira A CORUÑA

A CORUÑA

MIGUEL GAYOSO

Reportaje | Alumnos y docentes incumplen la normativa sobre el tabaco La orden entró en vigor el día 1 y sólo se ha retirado de la cafetería la máquina expendedora

13 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?on las doce de la mañana y en la facultad de Derecho se respira la misma atmósfera de todos los años: regresan las colas a la secretaría y a la fotocopiadora, los restos del café entre clase y clase se acumulan en los pasillos y las pachanguitas de mus en la cafetería tienen más adictos que los libros de la biblioteca. Vamos, el ajetreo normal del inicio del curso. Sólo lo rompe la ausencia de la máquina de tabaco, un artefacto que desapareció del campus coruñés el pasado día 1 y que ya echan de menos la mayoría de los fumadores. La nueva normativa que prohíbe fumar en todas las dependencias universitarias (exceptuando los vestíbulos y algunas zonas habilitadas) ha caído sin pena ni gloria en este colectivo: «La gente flipa cuando se entera pero, después, pasa olímpicamente de ella», comenta personal universitario. Únicamente ha molestado lo de la máquina expendedora, ya que obliga a los adictos a la nicotina a desplazarse hasta el Carrefour para comprar una cajetilla o a llevarse a la facultad provisiones para todo el día. Colillas por los suelos Es fácil comprobar que la normativa sobre espacios sin humo ha empezado con mal pie. El suelo y los ceniceros-papeleras de la facultad de Derecho están llenos de colillas y, como siempre, los alumnos echan un pitillito en el descanso entre clase y clase. En la cafetería, los fumadores evitan mirar el cartel que les indica que hay un área específica para ellos y se sientan en cualquier mesa, en la que queda libre. Los profesores, en la barra, hacen lo mismo e inhalan hasta casi apurar el filtro del cigarro. Después, vuelven a su departamento. Es que es difícil, como explica una alumna de quinto, olvidarse del pitillo cuando tomas un café y charlas con los amigos. Campaña informativa En el decanato saben lo que hay y reconocen que Derecho, igual que el resto de facultades, sigue contaminada por el humo del tabaco. Rafael Colina Garea, el vicedecano de Alumnado, dice que la gente sigue fumando por «desinformación», porque no saben que el pasado día 1 entró en vigor la normativa sobre espacios sin humo. «Vamos a tratar de darle más publicidad», dice, y solicitarán a la Xunta más placas y carteles para reforzar la campaña en pro de una Universidad sin tabaco. El plan incluye la colaboración de los profesores, que tendrán que predicar con el ejemplo y comunicar a los alumnos, después de cada clase, que existe una normativa sobre el tabaco. La eficacia de la medida sólo depende, en realidad, de la voluntad y solidaridad de los fumadores. Nadie vigila el cumplimiento de la norma en las facultades y las sanciones contempladas en un decreto aprobado al respecto por la Xunta son, en la práctica, inoperativas. Sólo las quejas de los no fumadores, que ahora se ven amparados por la ley, disuaden de que se enciendan cigarrillos en áreas no autorizadas. «Si creen que con esta medida los fumadores dejaremos de consumir tabaco lo tienen claro», explica una alumna de la facultad de Derecho. Indignada, añade que ya no son niños -«somos mayores de edad»- y que, por tanto, pueden decidir si quieren fumar o no: «Nos están restringiendo un derecho y creo que deberían autorizar la venta de cajetillas», explica.