Dejar una orquesta gallega por una carrera en solitario: «Quizás gano un poco menos, pero soy más feliz»
VIVIR A CORUÑA
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Ángel Sevilla ha conseguido que su último sencillo, «Díganle», supere las 100.000 reproducciones en la plataforma Spotify
08 mar 2024 . Actualizado a las 16:27 h.Ángel Sevilla es un benaventano que tiene a sus espaldas más de 20 años de experiencia en el sector de las orquestas, diez de ellos en dos gallegas. Sin embargo, hace cuatro decidió comenzar una carrera en solitario y componer sus propias canciones. Una de las últimas, Díganle, ha alcanzado la 120.000 escuchas en Spotify. Un hito que ha conseguido gracias a Laura Añón, cantante con la que hace el tema, y la producción de MaMMaMusic, de Federato. En esta nueva etapa de vida está feliz, pero confiesa que ha sido duro tratar de hacerse un nombre sin el paraguas de una gran orquesta.
—¿Cómo surgió la canción «Díganle»?
—Laura y yo nos conocíamos de un programa de televisión y a partir de ahí nos planteamos colaborar para hacer un tema. Ahí salió esta bachata. Somos artistas independientes, nosotros nos lo pagamos todo, no tenemos a nadie por detrás.
—¿Cómo se siente ante la buena acogida?
—Tenemos como 120.000 escuchas en Spotify. No nos lo esperábamos, nunca pensamos que el tema fuera a funcionar tan bien. Para nosotros ya ha sido un regalo.
—Usted es de Benavente, ¿cómo acabó viviendo en A Coruña?
— En el mundo de la verbena llevo más de veinte años. Empecé en una de Benavente, luego me vine a Galicia y estuve tres años en la orquesta Palladium y cuatro en la orquesta Fórmula. Aquí hay mucho más movimiento musical, tienes la posibilidad de trabajar casi durante todo el año, las campañas son mucho más grandes.
—¿Le sorprendió el nivel de pasión por las orquestas que hay en Galicia?
—El fenómeno fan que hay en Galicia por las orquestas no existe en ninguna otra parte de España. La gente se vuelca con las orquestas de una manera increíble. Yo he conocido a muchos seguidores que luego se han convertido en amigos. La cultura musical que hay en Galicia a nivel de orquestas es increíble.
—¿Son también una buena cantera?
—Gracias a las orquestas soy lo que soy hoy en día. Yo me considero una esponja y siempre he tratado de aprender de todo el mundo. Es una gran cantera y es una buena escuela donde se aprende mucho por si luego quieres emprender algo en solitario. Se aprende estar sobre el escenario, tener tablas para el día de mañana.
—¿Cuándo abandonó ese mundo?
—Hace cuatro lo dejé, tenía ganas de comenzar mi carrera en solitario. Ahora estoy presentando mi disco por salas, bares y teatros. Llevo mis propios temas y también un repertorio de versiones.
—¿Se plantea volver?
—La verdad es que el mundo de las orquestas lo tengo más que aparcado porque creo que ya pasó mi etapa por ahí, estoy en otra etapa. De aquí a cinco años, me gustaría seguir viviendo de mi música.
—¿Sintió vértigo después de dar el salto?
— Económicamente quizás gano un poco menos, pero soy más feliz y eso hay que valorarlo. Me dio mucho vértigo dejar la orquesta, pero estaba más acomodado, con mi trabajo y mi sueldo, pero me tiré a la piscina a ver qué pasa. Los principios fueron duros, pero bueno, nadie dice que es fácil. Lo luché y a día de hoy estoy bien. Al principio hubo mucha incertidumbre porque no sabías cuándo ibas a salir a girar.
—¿Cuáles son tus fuentes de facturación?
—Lo que me da la posibilidad de poder seguir creando y poder seguir manteniéndome es que tengo que girar y hacer bolos. Yo me suelo mover entre cien y ciento treinta conciertos al año de todo tipo, en salas de fiestas, eventos privados, teatros, fiestas de un pueblo, comisiones de fiestas....Realmente de lo que te pueda pagar una distribuidora como Spotify no haces vida con eso. También tengo a la venta mis discos, pero tampoco me mantengo con eso. Si no salgo yo y llevo mi música al directo, no vivo.