Luis es el tercero de los hermanos Goytisolo y el que más intensamente vivió el mundo de la creación literaria. Su trayectoria revela una preocupación constante por abrir ventanas para regenerar el aire de la prosa narrativa, no por el gusto de renovar, sino por el convencimiento de las posibilidades infinitas de la literatura. El Premio Nacional de las Letras 2013 parece reconocerle ese esfuerzo, así como la indudable calidad de su obra literaria. Los distintos premios con que fue distinguido a lo largo de su carrera fueron referencias externas de que lo que que hacía tenía valor literario y reconocimiento público. Que no recorría solo el camino renovador que había iniciado.
Revisando hoy lo que ha escrito Luis Goytisolo podemos señalar tres momentos claves en su quehacer narrativo, concretado en tres novelas que podrían servir de faros orientadores de su manera de entender la creación literaria. La primera, Las afueras (1958), que le valió el premio Biblioteca Breve, es una novela sorprendentemente buena y madura para un escritor veinteañero. Quizá la mejor primera novela que se haya escrito en tiempos recientes, y que aguanta, como muy pocas, el paso del tiempo. La segunda, un proyecto narrativo de gran envergadura, Antagonía, formada a su vez por cuatro novelas (Recuento, Los verdes de mayo hasta el mar, La cólera de Aquiles, Teoría del conocimiento), publicadas entre 1973 y 1981, con protagonistas, extensión y estilo diferentes. Lo que sí es único es el tema: la indagación sobre la creación literaria, desde el enfoque de la escritura y de la lectura. Y la tercera, Diario de 360? (año 2000), en que, nuevamente, el tema es la creación literaria en todas sus formas.
En estas novelas hay un intento de crear una realidad autónoma, paralela a la cotidiana. Lo logra con un estilo muy cuidado y un léxico exacto y preciso.