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Coescribieron dos comedias para Angélica María en los sesenta
18 ene 2024 . Actualizado a las 11:40 h.Anteayer falleció el escritor mexicano José Agustín (1944-2024), que pertenecía a la llamada literatura de la onda. Este movimiento hace referencia a los escritores incorporados en los años sesenta por recoger en sus textos la sensibilidad juvenil de entonces, frente al Gobierno del conservador Partido Revolucionario Institucional (PRI), sumándose al eslogan internacional de «Sexo, drogas y rock & roll». Su muerte trae a colación la relación profesional y familiar que mantuvo por aquellos años con el cineasta gallego exiliado en México Carlos Velo (1909-1988), casado con Angélica Ortiz, productora y madre de Angélica María, actriz y cantante popularizada ahora como La Novia de México.
José Agustín, que ganó notoriedad con su segunda novela, De perfil (1966), y apenas 22 años, se formó en dirección en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (ENAC), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Según sus memorias, El rock de la cárcel (1984), allí «lo principal había consistido en ver chingos de películas y en clases siempre teóricas: no había ni una cámara de foto fija». Todo hasta que conoció a Velo, que «era la Praxis [sic]: se había pasado media vida en el cine. Hacía desgloses de todo tipo y diseccionaba la historia en tarjetitas con distintos colores para estructurarlas visualmente».
El escritor conoció a su coetánea Angélica María en el rodaje en 1967 de Cinco de chocolate y una de fresa, producida por su madre y que protagonizaba para Carlos Velo sobre guion compartido con Agustín. Nacía así una relación sentimental con Angélica que se mantendría hasta 1972. A propósito del filme, que en un principio iba a adaptar la citada De perfil —«pedí 40 mil locosm Velo y Angélica aceptaron pagarme esa lana»—, justifica el título como absurdo: «Proviene de que el grupo protagonista asalta una cadena norteamericana de helados para comerse cinco helados de chocolate y uno de fresa, que era el de Angélica, al tiempo que refleja el nivel de frivolidad en el que me veo metido como una venganza contra el Carlos Velo que quiso hacer Pedro Páramo». La trama va sobre una novicia que, a punto de entrar en el convento, un brebaje la convierte en Brenda, una muchacha de minifalda que irrumpe en una fiesta burguesa, canta un tema muy contestatario y huye en el auto del obispo acompañada de cinco muchachos. «El operador me complació en todas las barbaridades que se me ocurren, con los personajes envueltos en fotografías, entre proyecciones y música psicodélica, entre el mundo de la evasión, de las drogas...», cuenta Velo. Estrenada a finales de 1968, fue un éxito, en parte por su tono irreverente y el tirón del tándem María-Agustín, además de ser el singular aporte de Velo al pop cinematográfico, por su audacia temática y formal.
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La siguiente comedia de Agustín como coguionista junto a Velo, Alguien nos quiere matar, según el director «fue otra película importante para Angélica María» sobre una abuela y su nieta para vengarse de la muerte del padre durante la revolución a manos de un seductor y por eso destinatario de las iras de los maridos extranjeros del Pacto de Xochimilco, que morirán uno a uno en peleas mutuas. Entre ellos se encontraba el español Fraga, en alusión al entonces ministro de Franco, Manuel Fraga. Según Agustín, «Velo lo dirigió totalmente descuadrado, plano y sin inspiración y representó el principio del truene [sic] entre Angélica Ortiz y Carlos Velo y un fracaso estrepitoso». Agustín compuso la letra del tema Por ti y por mí para iniciarse como director poco después con Ya sé quién eres (te he estado observando) (1971), con Angélica María y su madre como productora, divorciada ya de Carlos Velo.