La continuidad de Manuel Pablo condiciona el futuro

LIS FRANCO A CORUÑA

DEPORTES

Su traspaso podría dar lugar a varios fichajes en el Dépor Augusto César Lendoiro aprovechó su estancia en la capital de España para lanzar un nuevo órdago al Real Madrid. «Manuel Pablo es más rentable que Zidane y, por lo tanto, más caro», señaló a la salida de la Asamblea de la Liga de Fútbol Profesional.

16 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El mandatario abrió la puerta a la esperanza con un irónico «en todo caso se aceptarán facilidades de pago, pero nunca habrá una rebaja en la claúsula». Las declaraciones de Lendoiro fueron recibidas con prudencia por el propio Manuel Pablo. «Facilidades o no, 15.000 millones son muchos, y estoy seguro de que nadie pagará esa cantidad por un lateral. Ahora mismo veo muy complicado el tema», indicó antes de añadir que «estoy preparado para hacer la pretemporada con el Dépor en Vilalba». En una línea mucho más guerrera y contundente se mostró Antonio Morales, representante del jugador canario, quien comenzó lanzando una pregunta al aire: «¿Alguien sabe cuánto quiere Lendoiro para cerrar la operación? Primero dijo 15, después 10... yo sinceramente ya no se a qué nos debemos atener». Morales reconoció, no obstante, que «las posturas están más cercanas que nunca. A poco que el Madrid suba la cantidad que ha ofrecido en la última charla, y el Deportivo baje un ápice sus pretensiones, el asunto habrá tocado definitivamente su fin». Las cantidades que se está barajando en las últimas horas y que podrían obligar a Lendoiro a abrir la manga rondan los 4.000 millones de pesetas. Si bien es cierto que se halla lejos de los 8.000 que el presidente anunció que le ofrecían en Italia, no es menos verdad que se trata de una cifra que permitiría al Deportivo volver a meterse en los mercados futbolísticos con liquidez, término bastante utópico en la mayoría de clubes nacionales. El presidente Lendoiro no quiere deshacerse de Manuel Pablo, porque sus cábalas pasan porque el jugador realice un gran Mundial -se disputa el próximo verano- y sería entonces cuando el valor del futbolista se destaparía sobremanera. Eso tiene su riesgo, como son las lesiones o el bajón en el juego de un jugador eminentemente físico, pero al presidente le gusta jugar al filo de lo imposible. Otro cosa es que la oferta sea lo suficientemente apetitosa como para obviar carambolas y centrarse en la realidad.