Armstrong cede el liderato antes de afrontar los Alpes

Benito Urraburu MULHOUSE

DEPORTES

O. Hoslet

Rasmussen ganó tras una fuga y Voigt se pone primero en la general

10 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

En un día en el que las caídas se cobraron tres víctimas dentro del pelotón (entre ellas, Igor González de Galdeano), Michael Rasmussen era la parte alegre en la despedida de la primera parte del Tour de Francia, que vio cómo Lance Armstrong cedía su condición de líder al alemán Jens Voigt, que a sus 33 años se vestía por segunda vez de amarillo tras una larga escapada. Rasmussen y Voigt son dos especialistas en viajar solos, sin la compañía de nadie, de meterse en fugas que casi nunca terminan de forma satisfactoria. Son corredores duros, forjados en un ciclismo que de vez en cuando les regala un triunfo, eso sí, con muchos kilómetros devorados en las piernas que se quedan en nada de por medio. Ambos obtuvieron premio a sus esfuerzos en una jornada accidentada para Jan Ullrich, que se cayó, sin mayores consecuencias, con un fuerte golpe en el hombro izquierdo. La peor parte se la llevaron Igor González de Galdeano, Ángel Gómez Marchante y David Zabriskie, que desde que perdió su maillot amarillo debido a la caída que tuvo en la contrarreloj por equipos, no ha levantado cabeza. Su compañero en el cada vez más poderoso CSC, Jens Voigt, de 33 años y uno de los pocos corredores que quedan en el pelotón profesional formado en la extinta República Democrática Alemana, aprovechó la fuga de Rasmussen para tirar millas, hasta el punto de conseguir el maillot amarillo. Con fama de ser un stajanovista del entrenamiento, Voigt es sinónimo de escapada y este domingo se metió en una. «El Pollo» El gran protagonista del día fue Rasmussen, un danés de 31 años, que le daba la segunda victoria seguida a Rabobank, que llegó a ser campeón del mundo de mountain bike en 1999, antes de reciclarse a la carretera, y a quien se le conocía por El Pollo , porque tenía las piernas muy finas. Rasmussen atacó en el kilómetro 4 junto al italiano Cioni, que le aguantó un buen rato pero le dejó 167 kilómetros en solitario. Quería sumar puntos para la montaña y acabó ganando la etapa: «La idea inicial era asegurar el maillot de la montaña. Iba bien y una vez pasado el último puerto decidí seguir». Lo hizo hasta llegar a la meta. Ganador en la Lagunas de Neila en la Vuelta a Burgos y en Cauterets en la Vuelta a España ha llegado al Tour después de estar dos semanas en México, junto a su novia, que es de esa nacionalidad, entrenando en altitud. Rasmussen contó con el beneplácito de un pelotón que aprovechó la tempranera fuga para tomárselo con calma, tras el trasiego de la octava etapa. En cambio, a Christophe Moreau, segundo en la general y en la etapa de ayer, no le dejarán moverse con tanta facilidad. El corredor francés, un ciclista marcado por las desgracias, fue quien reventó el grupo perseguidor de Rasmussen en el Ballon de Alsacia. Sólo le pudo acompañar Jens Voigt. Discovery trabajó lo justo, sabedores que Voigt se caerá en los Alpes. Después de los visto el sábado en Gérardmer tampoco parece que estén para desgastarse mucho. Lo que no es tan sencillo de explicar es que Christophe Moreau cogiese tanto tiempo y que a ningún equipo le preocupase. El francés va a colocarse entre los diez mejores, si no le pasa nada, y visto su estado de forma, no le pueden dejar coger minutos con tanta facilidad. El cambio de líder no parece afectar mucho a Armstrong. «No era prioritario defender el maillot amarillo», comentó al finalizar la etapa, confiado en que la debilidad de Voigt en la montaña se lo deje en bandeja en los Alpes.