Tras la tormenta quedará Contador

DEPORTES

El madrileño se proclamó vencedor de una de las ediciones más polémicas de la historia del Tour

30 jul 2007 . Actualizado a las 19:00 h.

PARÍS | Alberto Contador reinó después de la tormenta. El español se proclamó ayer vencedor del Tour 2007, la edición más turbulenta de toda la historia de la carrera desde aquel infausto 1998 del escándalo Festina. Los otros inquilinos del podio, Cadel Evans y Levi Leipheimer, compañero del español, respetaron ayer el protocolo no escrito que convierte esta jornada en un paseo triunfal del líder.

El Discovery Channel ha recuperado el cetro más codiciado del ciclismo. Tras el adiós de Lance Armstrong, la espera de Johan Bruyneel para recuperar el amarillo ha sido muy corta. Sólo hubo un paréntesis, el del año pasado. Y la victoria no llegó ni con Hincapie ni con Leipheimer. Surgió Contador, quizás antes de lo esperado, para volver a convertir la montaña en el camino a París.

Ha sido ésta la Grande Boucle de las sospechas, del rumor persecutorio, del delirio colectivo. Una carrera en la que las ruedas de prensa de los corredores solían comenzar con un «¿estás limpio?». El Tour devorándose a sí mismo. Los organizadores han decidido instaurar abiertamente la política de la acusación preventiva. Y anuncian que en el 2008 estrecharán el margen de la sospecha. La lupa se agiganta y hablan de ética y no de Justicia, conscientes de que, vistos los precedentes, el pelotón, pase lo que pase, volverá a subirse a la bicicleta.

Este Tour empezó con grandes dosis de épica y acabó emborrachado de escándalo y crónicas de sucesos. Comenzó con la supervivencia de Kloden y Vinokourov tras sus duras caídas. Pero en la cuneta de esta carrera se queda en mito el kazajo, que dio positivo tras una exhibición en la crono y otra en la montaña.

La afición se consoló con la batalla de Contador y Michael Rasmussen. Por fin un duelo de escaladores sin crono de fondo. Pero Rasmussen había eludido dos controles antidopaje y, aunque se necesitan tres para un positivo, se convirtió en un personaje molesto. Hasta que fue expulsado. Oficialmente el ejecutor fue el Rabobank. Pero el Tour aplaudió la decisión.

El ciclismo español acaba la carrera con seis corredores entre los diez primeros clasificados de la general. Óscar Pereiro alcanza su cuarto top ten consecutivo. Alejandro Valverde, que partía como la gran estrella mediática, terminó sexto. Ha conseguido finalizar su primer Tour después de dos abandonos anteriores. Una vez perdida toda esperanza de podio, el Caisse d'Epargne planteó la carrera como una lección para el murciano de cara al futuro. Valverde, incontestable en otro tipo de carreras, sigue sin despejar la duda de las grandes vueltas.

Los franceses fracasaron. Dos triunfos de etapa son poco botín para los locales, que situaban a Christophe Moreau entre los grandes aspirantes al amarillo. Pero Moreau se quedó a más de hora y media de Contador en la general. Stephane Goubert, en el puesto 27 acaba como mejor corredor galo. El gran ídolo deseado no aparece. Quizás de ahí deriven las sospechas contra los ganadores foráneos.

Tras la tempestad quedarán los fulminantes ataques en el Peyresourde del que sería futuro ganador. Tras la tormenta quedará Contador.