Los chinos están hartos de que la selección masculina de fútbol sea la vergüenza del país. Y han decidido, una vez más, que solo un occidental, alejado de los oscuros tejemanejes que dominan la escena futbolística del país, puede reconducir la dramática situación de este deporte. Después de un año de difíciles deliberaciones, el conjunto del gigante asiático ya tiene entrenador: José Antonio Camacho. El técnico murciano firmará en Pekín un acuerdo para dirigir al equipo nacional chino durante los próximos tres años, con un objetivo que se antoja titánico: clasificar al Gran Dragón, actualmente en el puesto número 73 de la FIFA, para el Mundial de Brasil 2014.
«Estamos muy contentos y orgullosos de poder estar aquí con la selección china», dijo el técnico español nada más aterrizar en el aeropuerto de Pekín, visiblemente cansado y quizá abrumado por la expectación que ha causado su fichaje en el país más poblado del planeta. No va a tener mucho tiempo para adaptarse al país, ya que el próximo día 2 tendrá que enfrentarse a Singapur en el camino hacia Brasil. Y es evidente que necesitará un buen traductor para hacerse entender con sus jugadores, porque su «Ni hao, Zhongguo» (Hola, China) sonó a murciano entre los telespectadores chinos que escucharon sus declaraciones.
No obstante, la población china, amante incondicional del balompié, ha acogido con júbilo el anuncio del nombramiento de Camacho, que se materializará hoy en un acto oficial. «La única vez que nos clasificamos para un Mundial -el de Corea y Japón del 2002- lo hicimos con un entrenador extranjero poco conocido, el serbio Bora Milutinovic», recordaba un aficionado en el principal microblog del país, Sina Weibo, que ayer hervía con los comentarios sobre la noticia. «España ha demostrado que es una gran potencia, y Camacho es un gran técnico», añadía el usuario en los 140 ideogramas de su mensaje.
En el grupo de la primera fase clasificatoria de China se encuentran también Irak y Jordania, rivales considerados asequibles. Si consigue superarlos, tendría que medirse a las grandes potencias del continente, con Japón y Corea del Sur a la cabeza. Teniendo en cuenta que en el Mundial de Sudáfrica incluso Corea del Norte consiguió superar a China y meterse en la competición final, un hecho que en el gigante asiático se consideró como el no va más del ridículo de su selección, no va a ser fácil conseguir buenos resultados. Y habrá que ver si Camacho logra aguantar en el puesto, porque, aunque la Asociación China de Fútbol asegura que se trata de un proyecto a largo plazo, el equipo chino ha tenido cuatro técnicos en menos de una década.
Fichajes foráneos
Además de la contratación del exseleccionador español, es evidente que el fútbol chino mira fuera de sus fronteras para conseguir elevar el pésimo nivel de su Liga profesional, en la que ya son habituales los rostros extranjeros. Clubes como el Shanghai Shenhua o el Beijing Guoan cuentan ya con tres o cuatro en sus filas, sobre todo procedentes de África, Latinoamérica y Europa del Este. Pero la gran campanada la ha dado este verano el Guangzhou Evergrande, que en julio fichó al argentino Diego Conca por unos diez millones de dólares, una cifra nunca antes vista en la Liga del país asiático y que lo convierte en el tercer jugador mejor pagado del mundo, tras Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.
«Esto es solo el principio», dijo el presidente del Evergrande, Liu Yongzhuo, en su presentación. «Continuaremos buscando jugadores en el mercado extranjero para conseguir nuestros objetivos, entre los que está ganar la liga y la Champions asiática en cinco años». Para el primer objetivo, el equipo del sur de China ha gastado este año 18 millones en fichajes, y las malas lenguas del ciberespacio se preguntan cuántos más destinará a comprar partidos, ya que la corrupción y el amaño están al orden del día en la Liga china. Sin duda, la inversión no le ha valido al Evergrande para batir al Real Madrid, que goleó 1-7 al equipo chino.