El excancerbero del Real Madrid echa de menos sus frecuentes viajes a Ourense, donde iba cada mes a cortarse al pelo
26 mar 2021 . Actualizado a las 10:08 h.Defendió la portería de la selección en dos mundiales y la del Real Madrid durante casi dos décadas. Se quedó en el club blanco y en Madrid, donde lleva instalado ya más de cincuenta años. Pero Miguel Ángel González (Ourense, 1947) vuelve a su ciudad natal cada vez que puede. La morriña es lo que tiene.
-¿Qué hace ahora que está jubilado?
-Yo soy una persona activa así que siempre busco algo que hacer en casa... y otros trabajos que me buscan, como cuando tengo que atender a los nietos, así que casi siempre estoy haciendo algo.
-¿Cuántos nietos tiene?
-Dos. Los tengo aquí cerca, por eso me ata más Madrid.
-Usted se fue a jugar y nunca más volvió.
-Llevo aquí 53 años, pero dice la gente que sigo teniendo acento gallego y sigo sintiendo a Galicia muy cerca. Antes de la pandemia iba con mucha frecuencia. Cada mes. Pero ahora llevo casi un año sin ir, excepto cuando fui a enterrar a mi padre, en noviembre.
-Una vez al mes es una buena frecuencia.
-Es que yo tengo por tradición cortarme el pelo en Ourense y hacer algunas compras. Lo del pelo es una disculpa para venir también a ver a mis amigos.
-Le salen caros los cortes de pelo.
-Sí. La gente se asombra, pero siempre me ha gustado venir.
-Su barbero estará contento con usted. Hay pocos clientes así.
-Ya se ha jubilado. Ahora tengo otro.
-Ya veo que sigue conservando el pelo.
-También se está cayendo, ja, ja. Se está despidiendo. Por eso voy a Ourense, para que me lo cuiden un poco mejor.
-Y sigue con bigote.
-Sí. Antes era negro y ahora ya blanquea.
-¿Alguna vez se lo apostó?
-Cuando ganamos la copa de la UEFA al Videoton dije que me lo cortaba. Y en la cena algún atrevido ya vino con la cuchilla y la espuma. Y allí mismo me lo cortaron.
-¡Qué grandes eliminatorias jugó el Madrid en aquella copa y que rival con tan poca enjundia en la final!
-No era tan mal rival. Lo que pasa es que allí salieron un poco acobardados y les ganamos 0-3. Pero a la vuelta demostraron que eran un equipo de mayor presencia y nos ganaron 0-1.
-Seguirá pendiente del fútbol.
-Cuando me entretiene, porque hay veces que me aburre. Todo ha cambiado mucho, lo que antes era entretenido ahora no lo es tanto: se juega mucho para atrás, hay mucho dominio del balón... Si fuera boxeo, ganaríamos por puntos. Se llega poco a portería.
-¿Cómo ve al Madrid de Zidane? Gana muchos títulos pero no acaba de enamorar.
-Cuando el Madrid hace una temporada regular tirando a floja se suele proclamar campeón de la Copa de Europa. No somos favoritos pero podemos llegar a la final. Y en la final, el Madrid tiene mucho peligro.
-Usted participó de excelentes plantillas y ganó muchos títulos, pero la Copa de Europa, no. ¿Le sabe mal?
-No. Eran momentos diferentes. Entonces te podían eliminar en el primer partido, ahora se juega una liguilla. El haber llegado a finales y no ganarlas, eso sí es decepcionante. Nosotros llegamos a una final en París y no fuimos capaces de ganarla. Estuve 18 años en el Real Madrid y no ganamos ninguna Copa de Europa.
-¿Quién es ahora el mejor portero?
-Es muy difícil, pero a mí me gusta Oblak.
-Se dice que los porteros son unos personajes diferentes...
-Es obligado que sean especiales porque cuando estás jugando, estás solo; tu cabeza trabaja de otra manera a como funciona la de tus compañeros. Los porteros somos especiales porque no podemos desahogarnos corriendo. Un defensa tiene un fallo y en la jugada siguiente se va al ataque y compensa, el portero tiene un fallo y el partido se le hace eterno si no tiene una cabeza muy fuerte.
-Leí que había empezado como portero de balonmano.
-Pues no. Empecé como jugador de baloncesto hasta los 17 y, después, ya me hice futbolista.
-¿Cómo fue esa transición?
-Una carambola. Entrenaba por mi cuenta cerca de un campo de fútbol y un día me senté en la grada a ver como entrenaban los del Couto, que eran el segundo equipo de Ourense. Y el entrenador, que me conocía, me invitó a participar. Y a partir de ahí, dejé el baloncesto.
-Si uno mira lo que se ganaba entonces y lo que se gana ahora en el fútbol...
-Todos los profesionales de la época anterior piensan que se han adelantado, que tenían que haber nacido más tarde.
-¿Cuál fue el delantero más difícil al que se enfrentó?
-En la liga española, Cruyff en su primer año. Era un jugador impresionante y con gran peligro. A mí me marcó, porque tenía unas características que no se conocían en aquel momento. Y en el plano internacional, Gerd Muller. Era una preocupación cuando te enfrentabas a él.
-¿Cuál es su mejor recuerdo como profesional?
-Tengo muchos, pero una gran alegría fue ganar la primera Copa de la UEFA y los partidos que ganábamos en el campo del Barcelona y del Atlético de Madrid. Si tengo que destacar un día fue la temporada que el Barcelona nos ganó 0-5 en la liga y en la final de Copa nosotros ganamos 4-0. Ese día fue muy importante.
-¿Y el peor?
-Posiblemente, aunque no jugué aquel día, fue la final de París, con el Liverpool. Nos dio mucha rabia perder aquel partido.
-¿Y es más del Celta o del Deportivo?
-Pues cuando yo jugaba en Tercera, el Celta fue a disputar un amistoso a Madrid y me pidió prestado a mi equipo. Y jugué con ellos, aunque nunca llegué a ser jugador del Celta. Yo estaba ilusionado con fichar por el Celta, aunque al final me fichó el Madrid.
-Quizás a raíz de aquel partido.
-Posiblemente tuviese algo que ver. Así que me siento celtiña también.
-¿Cómo se definiría en pocas palabras?
-Profesional. Cuando me dedicaba al fútbol, era mi vida y estaba concentrado en el fútbol nada más. Perdí muchas diversiones, pero pensaba que para conseguir algo tenía que sacrificar todo. Y lo hice.
-Aparte del peluquero, ¿qué echa de menos de Galicia?
-Todo. Los amigos, el ambiente, la tierra. Los gallegos seguimos teniendo las raíces en Galicia aunque estemos muy lejos.
-Dígame una canción.
-La Rianxeira.
-¿Qué es lo más importante en la vida?
-Ir con la verdad por delante y ser honesto con la gente.