Teresa Abelleira es una niña entrañable y muy emocional

Manu Sánchez

DEPORTES

17 ago 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Teresa es una niña entrañable, muy emocional y cariñosa. Es la sobrina ideal que todos querríamos tener. Es muy buena persona. En el vestuario se preocupaba hasta de la última compañera. En el Deportivo siempre estaba pendiente de las niñas del B, o de las que venían del Orzán. Después de firmar con el Real Madrid, vino a despedirse de mí y de Pablo Pereiro. Sigo manteniendo el contacto con ella. Da gusto que a una persona así le vaya bien.

Su mayor virtud, desde que llegó al Dépor con 16 años, es su capacidad para entender el juego y todo lo que requiere. Le ha ayudado mucho vivir en una familia futbolera. Cuando creamos el club, y alguna jugadora discutía algo, ella siempre decía: «Lo que me enseñó mi padre, es que lo que dice el entrenador, va a misa». Siempre entendió el respeto por las rivales, por las compañeras, y por toda la gente del club.

Al vivir esa etapa de madurez con ella, también lo hicimos con esa fase de rebeldía. Como niña, siempre se ha portado muy bien, pero la realidad es que tengo más fotos guardadas de sus castigos que de las victorias. Eran cosas como recoger los balones o el material, pero al final, siempre se quedaba ella. Eran castigos por despistada, nunca por nada malo, pero siempre acababa saliendo la última del campo. Una vez le dije: «Ahora recoger los petos», y me dijo enfadada: «Pues me los llevo todos puestos». ¡Se puso 22!

Una vez estaban ella y Lía un poco desatadas, así que convencí a Pablo Pereiro para hablar con el presidente, Tino Fernández, y abrirles un expediente ficticio. Pero eso ellas no lo sabían. El día que entró Tino en el vestuario para darles el sobre con el expediente ¡sus caras eran un poema!

En todas las eliminatorias hablé con ella. El otro día nos emocionamos los dos con el pase a semifinales. Me recordaba que siempre le decía que tenía que entender el deporte, que no podía ser que llorara siempre. Porque ante todo lo que no era ganar, incluso empatar, lloraba. Es especial.