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Uxío Rodríguez: «Es un orgullo llevar a A Mariña y el Resurrection Fest a la ola de Pipeline»

Iván Díaz Rolle
IVÁN ROLLE VIVEIRO / LA VOZ

DEPORTES

El viveirense competirá el martes entre campeones y leyendas del surf en el North Shore

22 feb 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Uxío Rodríguez García (Viveiro, 1991) parte con sus tablas y una maleta llena de ilusión para honrar la larga tradición del surf mariñano en Hawái. Este domingo llegará al North Shore y el martes 25 retará a la que define como «el Wembley» de las olas, para facilitar la comprensión de los futboleros, en el Pipeline Bodyboarding Championship. Respaldado por el Resurrection Fest, La Óptica y Soniapeix, su meta es disfrutar y firmar «algún tubazo».

—¿Cuál es su plan de viaje y competición?

—Mi plan es llegar este domingo, un par de días antes de competir para ir aclimatándome a Hawái. En un principio, el período de espera del North Shore se abría del 25 de febrero al 10 de marzo, buscando los cuatro días con mejores condiciones para la competición, pero ya sé que competiré el martes.

—¿Qué se va a encontrar en este campeonato?

—Seremos 96 competidos llegados de todo el planeta. Estarán campeones del mundo y leyendas como el brasileño Guilherme Tâmega, el australiano Damian King, el sudafricano Andre Botha y los locales Mike Stewart y Jeff Hubbard, además del waterman Jamie O'Brien, que va a competir en bodyboard. Solo con ver las listas te das cuenta que es un evento único. A veces los triales se hacen en Sandy Beach, pero esta vez nos han asegurado dos mangas de media hora en Pipeline. Disfrutar de una hora con tranquilidad en Banzai Pipeline es un lujo.

—¿Cómo se elige a los participantes?

—El Hawaii Pipeline Bodyboard Championship es un campeonato invitacional, pero hay unas cuantas plazas a las que se puede aplicar y, con un poco de suerte, entras a competir. Los organizadores Hanalei Ahn y mi amigo Fernando Andrada avisaron de que saldrían esas plazas, y allá voy, a cumplir un sueño.

—¿Qué destacaría de la ola que va a enfrentar?

—Pipeline es un templo, como el Wembley del surf, una ola de reef fuerte, tubular y que, si el mar crece, da miedo. Los mejores corredores de olas del mundo pasan allí temporada tras temporada y es quizás la ola mas famosa del planeta. Tiene dos picos: la izquierda es la famosa Banzai Pipeline, un tubo cuadrado con una línea muy exigente, y la derecha es Backdoor y tiene una sección un poco más larga. Las dos son tubazos, pero tienen sus peculiaridades dependiendo de la dirección de la marejada y el tamaño, entre otros detalles. En esa rompiente se coronaron los mejores surfers de la historia. Es un pico superconcurrido. Cuando está bueno, a veces hay hasta 200 personas en el agua, 200 máquinas buscando hacerse el tubo de su vida y un localismo fuerte y arraigado que hacen muy complicado poder coger olas cómodo. Tienes que echarle muchas horas, paciencia y un par de...

—¿Habrá más españoles en la competición?

—En open estamos el actual Armide Soliveres y yo. Además, en júnior estará Jorgito Hernández, y en chicas entró Teresa Miranda, todos ellos canarios y buenos amigos. Otros españoles, como Álex Uranga y Diego Cabrera, han destacado en esta prueba de bodyboard, por la que pasaron algunos gallegos como Rubén Deza, Pedro Montero, Christian Pérez y Fran Aguilar, que yo recuerde.

—¿Es muy caro competir en Pipeline?

—Hawái es un paraíso, pero el nivel de vida allí es altísimo, es la zona prémium de Estados Unidos. Entre vuelos, estancia y todo lo que conlleva el campeonato, supongo que rondará los cuatro o cinco mil euros. No tenía pensado asistir porque supone un desembolso muy grande, pero cuando el Resurrection Fest y La Óptica me brindaron su apoyo, ademas de moralmente como surfers, me decidí a romper la hucha para una ocasión especial. No todos los días se surfea en Pipe con poca gente y prioridades. También Soniapeix, del Puerto de Celeiro, se sumó a echarme un cable.

—¿El Resurrection Fest suele apoyar este tipo de iniciativas?

—El Resurrection Fest y los deportes extremos están muy ligados a través de la música alternativa. El surf, el skate y el bodyboard están estrechamente vinculados al punk rock, hardcore y metalcore desde los años 80 y 90. Videojuegos como el Tony Hawk, vídeos de surf y de bodyboard de esa época, la época dorada del surf, son amenizados por bandas que asisten año tras año a un festival que fue creado por surfers y skaters hace 20 años. Esa llama aun sigue muy viva. David Méndez es surfer e Iván Méndez e Iván Pérez eran skaters. Además, La Óptica Viveiro está regentada por Diego Mini, que es un referente en el bodyboard nacional y también del Viveiro Surf Club. No puedo estar más contento, es un orgullo representar al surfing mariñano y a mi festival favorito, el Resurrection Fest, en un campeonato tan especial como este.

—¿Cuál es su experiencia en el bodyboard?

—Llevo unos años dedicándome al mundo del deslizamiento en las olas. Gente como Mini, José Rivera, David Méndez, Abraham Rey, Pedro Salgueiro, Chumi Garcia, Juanca Seijo, Ris Rivera y Alejandro Seoane me enseñaron a surfear cuando era un chaval y ahora regento junto al propio Seo la Viveiro Surf Escola y el Viveiro Surf Club, donde formamos a las nuevas generaciones de A Mariña. También trabajo con las federaciones gallega y española, con las que fui a varios campeonatos importantes como técnico. Como competidor también fui al Frontón King o el Sintra Pro Fest, siempre con el objetivo de disfrutar de las olas, principalmente. En este caso mas aún. Estar en Pipeline dos medias horas, con prioridades es un lujo. El objetivo es disfrutar, elegir bien las olas en cada manga y quizás poder hacerme un par de tubazos.

—¿Desde cuándo sueña con este campeonato?

—Todos en el mundo del surf y el bodyboard saben lo que es Pipeline y el North Shore. Crecí viendo vídeos y campeonatos allí, es La Meca del surf. Siempre quise ir a Hawái y surfear allí, pero la posibilidad de competir se forjó en mis últimos viajes. Siempre bromeaba con mi amigo Pedro Méndez, de Picante Surf de Tapia. Con toda la gente que hay en Pipeline le decía si se imaginaba poder coger las que quisiese, estar en el campeonato con prioridades, pero cuando subía el mar la broma era si de verdad queríamos tener la prioridad en esas condiciones. Sin duda, es un sueño hecho realidad.