Continúa la incertidumbre en General Motors sobre el futuro de Opel, que podría llegar a suspender pagos
ECONOMÍA
La cumbre entre el Gobierno alemán y General Motors (GM) para discutir el futuro de Opel terminó ayer en Berlín sin adoptarse una decisión, después de un día marcado por el nerviosismo y la ansiedad. Representantes del Gobierno, de los Estados federados alemanes y el vicepresidente de GM, John Smith, solo dejaron trascender su escepticismo de que haya una decisión antes de las elecciones en Alemania, el 27 de septiembre, como pretendía la canciller alemana, Angela Merkel.
Los representantes estadounidenses se manifestaron sorprendidos por el decidido apoyo alemán a la firma austríaco-canadiense Magna para hacerse con Opel, y dijeron que ahora debe reunirse la dirección de GM para considerar la situación.
El desconcierto en torno al destino del fabricante alemán se desencadenó por las versiones lanzadas por la propia GM y difundidas por la prensa estadounidense, según las cuales la automotriz había renunciado a vender Opel. Sin embargo, fuentes de GM en Detroit precisaron que la marca mantiene sus planes de vender la filial.
La reunión de ayer se convocó con el objetivo de llegar a un acuerdo sobre el inversor que participará en la compañía. GM comunicó a DPA que promueve la oferta del grupo belga de inversiones RHJ International, mientras Berlín apoya la absorción por parte de Magna.
La versión de que GM había dado marcha atrás con la venta de Opel se vio como un modo de presionar al Gobierno alemán en el momento en que la situación de la firma automovilística está por definirse.
Los trabajadores de Opel no tardaron en reaccionar a la versión. El presidente del comité de empresa, Klaus Franz, advirtió sobre el cierre de plantas, sobre todo en España y Gran Bretaña, en el caso de que GM no se desprenda de Opel. «Con 3.000 millones, esta empresa no puede sanearse de manera sostenible», dijo Franz.
La posición en España
Mientras tanto, la secretaria general del Ministerio de Industria, Teresa Santero, explicó que no debe descartarse que GM decida quedarse con Opel u optar por la suspensión de pagos de la filial europea. La situación es «compleja» y GM analiza «todas las posibilidades», indicó tras reunirse en Zaragoza con autoridades del Gobierno de Aragón y representantes del comité de empresa de la planta que la firma tiene en Figueruelas.
Mientras, y disconformes con las idas y vueltas de GM, los 25.000 empleados de Opel en Alemania decidieron que no van a renunciar al dinero de sus vacaciones. En caso de que GM no se desvincule de Opel, también el sindicato IG Metall anulará el acuerdo con la empresa sobre el aumento de sueldos diferido y los pagos únicos.
GM está en condiciones de bloquear cualquier decisión sobre el futuro de Opel. Inicialmente se pensaba que los representantes alemanes en el consejo tendrían la última palabra.