
Reta a la plantilla a ahorrar 700 euros por unidad fabricada, o dejará sin futuro la planta
26 ene 2018 . Actualizado a las 14:22 h.PSA lo hizo en Vigo hace dos años. Y ahora le toca sufrir a la fábrica de Opel Zaragoza, recién incorporada al grupo automovilístico francés. La multinacional que preside el portugués Carlos Tavares impuso en el 2015 unas férreas condiciones para abaratar costes como condición para adjudicar a la planta gallega dos lanzamientos que garantizan su futuro hasta el 2028.
Las tijeras de PSA llaman este 2018 a la puerta de Opel. Pero, a diferencia de lo que ocurrió en Vigo, en donde su plan de ajuste salió adelante con el apoyo de una mayoría sindical poco vehemente, en Figueruelas el constructor francés ha pinchado en el hueso de un comité de empresa integrado por cinco centrales, cada cual más combativa, incluido el sindicato de cuadros.
PSA abrió hace un par de meses la negociación para imponer sus normas de ahorro y plasmarlas en un nuevo convenio colectivo. Pero lo que el grupo de Tavares ha pedido a Figueruelas se ha encontrado con una plantilla en pie de guerra contra tres años de congelación salarial (hasta el 2020 incluido) y los dos años siguientes con subidas de la mitad del IPC. Tampoco pasan por reducir las pausas de descanso para igualarlas a las de Vigo ni por los recortes de pluses. Además, PSA, que negocia el convenio a través de la dirección de Opel España, comunicó a finales de diciembre la suspensión del contrato de relevo ya desde enero y la no renovación de 170 eventuales, lo que supondría dejar de contratar a 550 personas.
Lo que el grupo galo exige a la plantilla de Opel es que equipare sus condiciones laborales y de jornada a las que PSA aplica en Vigo. La diferencia en términos generales (salarios o productividad) entre ambas fábricas es del 17 %, que se traduce en la exigencia de reducir el coste de fabricación por vehículo en Figueruelas en 700 euros. La negativa sindical a aceptar ese ajuste se ha topado con una dirección férrea que se ratifica en la decisión de paralizar el lanzamiento del nuevo Corsa, asignado a Figueruelas para el otoño del 2019.
«De momento se suspende»
«A día de hoy esa es la decisión de la compañía», reiteraron este jueves fuentes del grupo, que negaron que el proyecto vaya a ser adjudicado a otra planta. «De momento se suspende», insistieron. «Figueruelas es una fábrica con muchas fortalezas, pero tiene que tener los mismos niveles de competitividad que las demás plantas de España y de Europa», explicó la compañía, que se remitió a las palabras de Tavares cuando PSA firmó la compra de Opel: «No habrá ningún problema para las plantas que sean competitivas», recuerda el grupo.
Los trabajadores de la factoría gallega muestran su solidaridad con la planta aragonesa
Las negociaciones están rotas y corresponde a PSA mover ficha, o mejor dicho, volver a poner el Corsa encima de la mesa, para que pueda retomarse el diálogo. «Hasta que no nos presenten un plan industrial no nos vamos a sentar», declaró la miembro del comité de empresa de Figueruelas Sara Martín. Martín asegura que no existe ningún rechazo hacia la planta gallega de PSA: «Nunca hemos querido entrar a compararnos ni con Vigo, ni con Rüsselsheim, porque cada planta funciona de una manera», dijo. La sindicalista afirmó que la suspensión del Corsa tendrá un impacto fuerte: «Estamos hablando de aproximadamente 2.000 empleos, pero estamos todos los sindicatos a una y podemos decidir tomar muchísimas acciones».
En la planta gallega el conflicto no pasa desapercibido. Los líderes sindicales de PSA Vigo rechazaron el «chantaje» de la multinacional para imponer sus condiciones, y manifestaron su respaldo para que la plantilla de Zaragoza siga «manteniendo el pulso para conservar sus condiciones laborales».
El comité de empresa descarta que PSA pueda desviar el proyecto del nuevo Corsa a Vigo. «No es nuestro interés y no vamos a entrar en la puja», afirmó Santiago García, de CC. OO. «Sería inviable fabricarlo con la producción prevista. No vamos a quitarles el pan de la boca», dijo Vítor Mariño, de la CUT. «No estáis solos en esta lucha», manifestó Manuel Domínguez, de la CIG. «Confiamos en que la planta tenga futuro y se consolide», afirmó Ana Belén Valiño, de UGT.
Figueruelas protesta en la pausa del bocadillo
Más de 2.000 trabajadores (el turno de la mañana al completo) de la planta de Opel de Figueruelas se concentraron este jueves, durante la pausa del bocadillo, a las puertas de la fábrica en protesta por la amenaza de la compañía de llevarse la producción del Corsa.
El conflicto se ha convertido en un «asunto de Estado» para la comunidad. La industria auxiliar del automóvil en Aragón dijo este jueves que ve en peligro 5.000 puestos de trabajo y entre 120 y 150 millones en inversiones si PSA cumple la amenaza.