El hijo de Fernández de Sousa le contradice: «Pescanova no tenía problemas de tesorería»
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ECONOMÍA
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Alfonso Paz-Andrade, consejero delegado 30 años, minimizó su experiencia financiera y marcó distancias con el expresidente
20 dic 2019 . Actualizado a las 05:00 h.Crece la lista de versiones divergentes sobre lo que ocurrió -y quiénes tuvieron la culpa- para que Pescanova pasara de ser un gigante pesquero a empresa en quiebra. El último en devanar más la madeja que se intenta desenredar en la Audiencia Nacional fue Pablo Fernández Andrade, hijo del expresidente de la empresa, Manuel Fernández de Sousa, que este jueves aseguró -en contra de lo dicho por su padre y también por quien fue consejero delegado de la sociedad 30 años, Alfonso Paz-Andrade- que Pescanova no tenía problemas de tesorería hasta que entró en preconcurso.
«Los gerentes de las filiales en las que yo era consejero nunca, jamás, me transmitieron que hubiera problemas de tesorería antes de que Pescanova solicitara el preconcurso. Fue entonces, porque nadie quiere venderte si no pagas antes», aseguró al fiscal.
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Fernández Andrade, consejero de Pescanova en representación de una de las sociedades patrimoniales de su familia, se enfrenta a 13 años y medio de cárcel, la segunda mayor pena que pide Anticorrupción. Está acusado de la presunta comisión de los delitos de falseamiento de cuentas anuales y de información económica y financiera, además de estafa e insolvencia punible.
Durante su declaración -dubitativo y nervioso- negó que en el consejo de administración del 27 de febrero del 2013 se informara a los consejeros de que la empresa tenía tensiones de liquidez, pese a que en dicha reunión se planteó pedir a la banca una prórroga de 90 días para pagar el vencimiento de una cuota de 15 millones de un crédito sindicado de 150. Argumentó que el aplazamiento era para ganar tiempo (un mes) para lograr mejor precio por la venta del negocio salmonero de Chile, que su padre daba por hecho.
Su exposición choca con lo dicho por su progenitor en su turno, pues aseguró que él les había trasladado a los accionistas de referencia, en una reunión celebrada en Madrid el 25 de febrero, que la empresa tenía problemas de tesorería, por lo que les pidió que aportaran temporalmente 50 millones para aliviarlas. Sobre este último aspecto hay, de nuevo, varias versiones: Paz-Andrade negó que se les pidiera dinero extra.
El ex consejero delegado ayer volvió a marcar distancias con la gestión de Fernández de Sousa. Además de minimizar su propia experiencia financiera, calificándola de «limitada» (el fiscal tuvo que recordarle que fue vicepresidente de la antigua caja gallega), subrayó que estaba jubilado desde el 2007 y que desde entonces, como miembro del consejo, solo iba a Pescanova «cada dos o tres meses» y no fiscalizaba las cuentas, trasladando la responsabilidad de la debable al auditor externo, BDO, también imputado. Sí se alineó con el expresidente al indicar que las tensiones de tesorería eran «constantes e impredecibles» en una empresa como esa, «con cientos de barcos».
También declararon Fernando Fernández de Sousa, hermano del expresidente, y Antonio Táboas, director financiero hasta el 2012. El juicio se reanudará el 20 de enero.