Una feria de universidades recala en Galicia: el alumnado de bachillerato busca orientación y datos sobre notas y titulaciones
20 dic 2023 . Actualizado a las 18:48 h.Centenares de jóvenes se pasean por el centro de congresos Palexco, en A Coruña, en pequeños grupos. Chicos y chicas comentan, preguntan consultando folletos de colores vivos, descansan en cualquier rincón. Están en Unitour, una feria de universidades que les permite preguntar directamente sobre la oferta y características de cada campus a sus responsables. El día anterior el salón estuvo en Vigo y los grupos eran muy similares.
Unitour convoca en el mismo espacio a centros de estudios universitarios o similares con alumnos de bachillerato. Durante la jornada de la mañana van los estudiantes en grupos, llevados por los colegios e institutos; y después, por la tarde (de cuatro a cinco y media o algo más), el salón se abre al público en general, es decir, a los padres, que corroboran aquello que vieron los hijos o exploran nuevas alternativas.
El sistema es sencillo pero eficaz: una mesa con una, dos o tres personas, unas pancartas que indican el nombre y un par de sillas para los interesados. Estos esperan en filas más o menos largas para preguntar. De los 41 centros que participan en Unitour, siete son gallegos y de entre todos destacan las tres universidades públicas: es fácil identificarlas, solo hay que cuantificar la cola; son las más largas del recinto. «Es lo normal, en cualquier localidad las mayores colas se forman ante las universidades públicas cercanas», dice un veterano profesional de una universidad madrileña. ¿Por qué perder el tiempo haciendo cola en una universidad a cuyas oficinas puedes ir en persona? «Como vimos que tenía mucha gente, quisimos asegurarnos que nos atendiese. Nosotros no vamos a ir a Santiago —el grupo de alumnas preguntado estaba ante el estand de la USC— porque abren de mañana y tenemos clase».
¿Y qué preguntan los alumnos en Unitour? Hay diferentes perfiles. Está aquel estudiante que sabe lo que quiere y pregunta datos prácticos: nota de corte, residencias disponibles, precio de los estudios, becas...
Pero la mayoría busca información pero también cierta orientación. Es lo que le pasaba a unas alumnas del IES de Porto do Son, que hacían cola ante el puesto de la Universidade da Coruña (UDC), uno de los primeros del recinto. «Queremos facer linguas, pero vemos que Santiago ten Linguas Modernas e Coruña non, aínda que tamén dan clases de linguas europeas», dudaban. O los alumnos del IES Rego da Trabe (Culleredo) que esperaban a ser atendidos en el puesto compostelano (USC): «Estoy entre Medicina o Bioquímica», explicaba uno de ellos; «yo quiero algo de ciencias, pero no sé», respondía otro; y un tercero era el contrapunto con su interés por la Filosofía, aunque no se le veía totalmente convencido.
Cerca de allí, un grupo de chicas de Esclavas (A Coruña) quería preguntar en la USC por alternativas en la rama de ingeniería-matemáticas, y junto a ellas otras que querían saber más de Psicoloxía (notas de corte, materias de ponderación...). Y de ingeniería había varias cuestiones entre los que estaban en la cola para la UVigo, ya que la universidad viguesa es un referente en ese campo, aunque su oferta es más amplia.
Medicina y las carreras de ciencias de la salud son de las que más tirón tienen. El responsable del puesto de la Universidad de Salamanca lo tiene claro: «Es la rama por la que más preguntan». En su caso, los alumnos le demandan información sobre el listado de titulaciones, precio de matrículas, notas de corte y alojamiento. «Salamanca es una ciudad conocida, y a la gente le gusta para estudiar», explica para asumir que la mitad del trabajo de presentación ya lo tiene hecho.
Todo lo contrario de lo que le pasa a la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona. Es un campus público situado en el centro de la ciudad, pero muchos creen que se trata de una universidad privada. «Nos pasa hasta en Cataluña», dice su representante en la feria, que es hija de gallegos aunque catalana de nacimiento. Ella reconoce que las malas comunicaciones con Barcelona —«he venido de todas las maneras posibles, y en tren son 16 horas», recordaba— es un hándicap a la hora de animar a la gente a estudiar allí. Y el idioma. Esto es algo que no comprende bien: «Para los gallegos es fácil y funciona igual que aquí, el alumno puede hacer los exámenes en castellano». Piensa esta exalumna de la Pompeu que tiene mucho que ver con el rechazo el ambiente político de los últimos años, y que tener una facultad de Medicina de prestigio, con un hospital puntero como el Hospital del Mar como centro de prácticas, no logra compensar los prejuicios.
Mejor le van las cosas a centros de diseño como LCI, porque «Barcelona se asocia al diseño y eso nos allana el camino», comenta su responsable. No hay alumnos esperando a ser atendidos, pero asume que es normal porque «los que se acercan son personas a las que les interesa el diseño, y esa no es una disciplina masiva». Eso sí, «llegan despistados, porque te dicen que quieren hacer Moda e Interiores, y mi labor es explicarles las diferencias entre unas y otras opciones».
Lo cierto es que el despiste es general. «Vengo a ver si me aclaro», decía una estudiante del IES de Monelos (A Coruña), que no descartaba nada: Derecho, publicidad, márketing, periodismo; y en la cola de Cesuga (A Coruña) unas alumnas del IES Poeta Díaz Castro (Guitiriz) esperaban turno para que les hablasen de las opciones en relaciones públicas.
Las universidades privadas de Madrid y otros puntos de España tenían pocos alumnos, porque ya se sabe que el precio de la matrícula en estos centros es alto y hay que sumar el gasto de estancia. Pero las opciones gallegas, Cesuga, en proceso para convertirse en universidad propia y no depender de la zaragozana de San Jorge, junto con la de Afundación (UIE, la Universidad Intercontinental de la Empresa), eran otra cosa.
La UIE es heredera de la escuela de negocios de Ieside, así que lleva muchos años en el mundo académico. Pilar, la responsable del campus de A Coruña, explica que cada vez tienen más alumnos interesados: «Funciona muy bien el de boca en boca, y eso que solo llevamos dos años». La incorporación el próximo septiembre del grado de Psicoloxía y la apuesta por la formación práctica de grados muy pegados a la demanda de las empresas — «tenemos en cuarto un prácticum de 200 horas en las que formamos a los alumnos en habilidades no curriculares, desde liderazgo a negociación, control del estrés o simulacros de entrevistas de trabajo», detalla Pilar— son sus grandes atractivos. En estos dos casos (Cesuga y UIE) el coste de los estudios no se dispara para quienes viven cerca de los campus, y ambas tienen importantes programas de becas.