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Feijoo recuerda en un vídeo sus inicios en política y dice «a mi hijo le diré: 'sé serio y piensa en los demás'»

La Voz

ELECCIONES 23J

El presidente del Partido Popular repasa su biografía personal y profesional en siete momentos clave que explican «lo que es»

02 jul 2023 . Actualizado a las 17:33 h.

Convencido por su equipo, «que siempre tiene la razón», el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijoo, ha querido grabar un vídeo donde repasa su biografía personal y profesional. Se presenta como un niño que nació en una aldea, «como muchos otros», de poco más de 200 habitantes, y que con los años se convertiría en Albertito, Alberto, incluso Núñez en el colegio, para hoy ser conocido por la mayoría como Feijoo, y «solo por un ser pequeñito como papá». En la grabación el candidato a la presidencia del Gobierno destaca siete momentos clave que han marcado su vida, y que explican en gran medida «lo que es». 

De un pequeño pueblo para un gran pueblo. Cuenta que su vida empezó como la de muchos niños de su generación, jugando en las calles del pueblo, en los ríos, en los puentes, y por supuesto, ayudando en la tienda de la abuela. «Era un niño feliz», confiesa. Recuerda el día que vio la maleta encima de la cama, enseguida supo que una etapa se acababa, y sobre todo tiene grabada la imagen de cómo su pueblo se iba haciendo cada vez más pequeño subido en ese tren que lo llevaba al internado. «El hecho de ser humildes y tener que irme a estudiar a otros sitios me causó dolor, me quedé hecho polvo. Fue la primera vez que me dije una frase que tantas veces había oído de mis abuelos y de mis padres «haz las cosas bien, sé serio y piensa en los demás». Él pensaba que si hacía las cosas bien, volvería a su pueblo y todo volvería a ser como antes, «pero eso no sucedió».

Las cosas importantes de la vida. En el internado hizo lo que haría cualquier chaval de su edad: intentar adaptarse, estudiar y hacer las típicas gamberradas. «Una de ellas —señala— me costó lavar los platos del desayuno, comida y cena de todos los alumnos del colegio, pero también aprendí que ser serio daba sus frutos». El profesor le acabó levantando el castigo. Después del internado, se fue a un instituto en Ourense, y posteriormente a Santiago, donde se matriculó en Derecho con la ilusión de ser algún día juez. Dice que en aquella etapa tenía mucha energía y creatividad, que salía muchas noches, y a nivel musical disfrutaba de la movida viguesa y madrileña, aunque trataba de estar al margen del activismo político que ya se daba en esa época. Recuerda que llegó a votar a Felipe González, «algo de lo que no se arrepiente» ya que le parecía que era lo que España necesitaba en aquel momento. Su vida transcurría en Santiago entre estudios y salidas nocturnas hasta que despidieron a su padre del trabajo. Al irse al paro, la economía familiar se redujo «aun más» y el sueño de ser juez se desvaneció. Entendió que se tenía que poner a trabajar, y apostó por ser funcionario público de la Xunta de Galicia. En cinco meses aprobó la oposición. 

Un político que no quería ser político. Empezó a trabajar en la Consellería de Facenda «intentando hacer las cosas bien, ser serio y pensar en los demás». Junto a sus compañeros montó una pequeña organización sindical para mejorar «algunas cosas mejorables», y ganaron las elecciones sindicales. A los tres años de haber entrado en este puesto, le propusieron un cargo de responsabilidad: secretario general de la Consellería de Agricultura. «Era un cargo de designación política, y eso era algo que no quería: meterme en política», indica el presidente del PP, que no aceptó. 

De «hacer lo posible» a «hacerlo» posible. Sin embargo, a los dos meses acabó aceptando el puesto ante la insistencia de la persona que se lo había ofrecido y que la plaza seguía vacante. «Al fin y al cabo era una oportunidad de mejorar que es lo que quiere cualquier profesional», comenta. Al cabo de un tiempo, José Manuel Romay Beccaría, el conselleiro que lo nombró en Agricultura, y después en la Consellería de Sanidade, fue nombrado ministro de Sanidad, y le propuso mejorar la gestión de la Sanidad en España cuando todavía no estaba transferida por completo a las comunidades autónomas. «Creo que entre todo hicimos un gran trabajo: personal sanitario, gestores,sindicatos... En esa época aprendí que hace falta el compromiso de todos para conseguir los objetivos», dice Feijoo, al que poco después nombraron presidente de Correos, la empresa pública más grande España en aquel momento. El reto era modernizarla, hacerla viable y poder seguir pagando la nómina a más de 60.000 trabajadores. Recuerda que las primeras reuniones con los líderes sindicales fueron tensas, sin embargo, señala que hoy esas personas se encuentran en su círculo de amigos. Esa época, señala el líder del PP, le descubrió la importancia real y social de la gestión pública. «La mayoría de la gente está en política con buenas intenciones, pero la mayoría de la gente no sabe cómo llevarlas a cabo», apunta. 

Una gestión sin sentido no tiene corazón. Confiesa que se afilió al Partido Popular porque nadie se lo exigió, de lo contrario, quizás no lo hubiese aceptado. Regresó a la Xunta de Galicia para hacerse cargo de la Consellería de Obras Públicas, Urbanismo e Vivenda, donde aplicó la misma fórmula: intentar hacer las cosas bien, ser serio, y pensar en la gente. Y deja claro que el inicio de su carrera política no estuvo marcado por su afiliación al PP. 

Una gestión sin corazón no tiene sentido. Con motivo de sus primeras elecciones a la Xunta de Galicia, decidió recorrer «su tierra» pueblo a pueblo, y todas las aldeas que fueran posibles para estar al tanto de la gente a la que quería representar. Quería conocerlos, darles la manos, decirles: «Siempre pensaré en vosotros», y que le transmitiesen cuáles eran sus ilusiones. «La frase que me decía mi madre "piensa en los demás" cobró otro sentido. Supe que gracias a esas personas templadas, humildes, tolerantes, que cada día se levantan para sacar su vida adelante, su familia adelante, su país adelante, gracias a ellas prosperamos todos y vivimos en paz. Y esas personas no están en los extremos, ni van por la vida ofendiendo. Saben convivir y nos enseñan que dos no pelean si uno no quiere, y que es más valiente el que más respeta», señala Feijoo en el vídeo. «Y esa gente humilde de pequeñas aldeas como la mía —añade— o de pueblos más grandes, o de barrios de las ciudades, esa gente era mi gente y para mí es un orgullo ser uno de ellos». 

Haz las cosas bien y piensa siempre en los demás. Señala que tenía que hacer lo que hiciese falta para que esa gente viviese mejor, y esa responsabilidad le absorbió de tal forma que durante casi 14 años era «el cien por cien de su vida». Una entrega, que asegura, los gallegos le recompensaron con cuatro mayorías absolutas, algo que no podrá agradecer lo suficiente. «Pero me faltaba algo y la vida me lo dio encontrando a la madre de mi hijo, el pequeño Alberto», señala Feijoo, que avanza que cuando crezca volverá a su pueblo para enseñarle de dónde vienen, y dónde estaba la tienda de su bisabuela, la casa de sus abuelos, por dónde jugaba su padre... Y allí le dirá lo mismo que le decían a él: «Haz las cosas bien, sé serio y piensa siempre en los demás». 

En la última imagen se ve a Alberto Núñez Feijoo subrayando que será el candidato a la presidencia «de todos» los españoles.