La victoria pírrica de Rajoy y la caída de Sánchez complican la formación de Gobierno
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ELECCIONES 2016
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Podemos irrumpe con fuerza, Ciudadanos decepciona y el bipartidismo conserva el 50%
21 dic 2015 . Actualizado a las 10:38 h.Victoria pírrica del PP que le pone muy difícil gobernar; los socialistas obtienen un resultado aún peor que el de hace cuatro años, aunque mejor que el esperado y que deja a Pedro Sánchez con opciones de alcanzar la presidencia; arrolladora irrupción de Podemos, que no logra sin embargo su objetivo de superar a los socialistas; y agridulce entrada de Ciudadanos, que se sitúa como cuarta fuerza pero no cumple las expectativas. En resumen, incertidumbre máxima y futuro incierto. Un escenario complejo, de difícil gobernabilidad, en el que nadie tiene garantizada la presidencia, que augura una larga negociación para la investidura de algún candidato con mayoría absoluta o relativa, sin que pueda descartarse la repetición de las elecciones ante la imposibilidad de forjar una mayoría en el Congreso. Pero antes de eso, cabe explorar muchas posibilidades, incluida la gran coalición PP-PSOE (213 escaños) o un Gobierno con más de dos partidos.
El PP no suma con Ciudadanos
El PP (123 escaños) se deja 63 diputados, una cifra enorme solo por detrás de la hecatombe de UCD en 1982. Los populares pagan así los recortes y la escasísima creación de empleo en cuatro años de legislatura, pero sobre todo los graves casos de corrupción que han afectado al partido. Para ser investido, Rajoy necesitaría imperiosamente el voto a favor de Ciudadanos, lo que implicaría que Albert Rivera incumpliera su palabra, y también que lo apoyaran o al menos se abstuvieran fuerzas nacionalistas, lo que a priori se antoja muy difícil.
Sánchez, en manos de Podemos
El PSOE (90 escaños) paga la indecisión de Pedro Sánchez, que obtiene el peor resultado con mucho de la historia de su partido, perdiendo 20 diputados. Pese a ello, y paradójicamente, Sánchez tendría opciones de gobernar si consigue el voto a favor de Podemos y de IU. Pero sus opciones se complican porque para ser investido necesitaría además el apoyo o la abstención de los independentistas catalanes.
Podemos (69 escaños), un partido creado hace apenas dos años, se convierte en la tercera fuerza política en sus primeras elecciones generales. Aunque queda lejos de sus expectativas de superar a los socialistas en escaños, se acerca mucho en votos. Los de Pablo Iglesias serían imprescindibles para que Pedro Sánchez fuera presidente, aunque no está claro que Iglesias controle a los diputados obtenidos en coaliciones en Cataluña, Comunidad Valenciana y Galicia. Si no apoyan al PSOE, el escenario más probable sería la repetición de las elecciones.
Ciudadanos decepciona
Ciudadanos (40 escaños), partido que hace solo unos meses no pasaba del 3% en los sondeos, se convierte en cuarta fuerza. En su caso, sin embargo, el resultado está muy por debajo de las expectativas creadas, ya que algunas encuestas llegaron a situar a los de Albert Rivera en la segunda posición y lo erigían como clave en cualquier combinación. El partido naranja paga así su inexperiencia y la falta de equipo que ha mostrado en una campaña en la que el único referente ha sido Rivera, mientras que los candidatos provinciales han dejado ver graves carencias. La opción de que Ciudadanos forme un tripartito con PSOE y Podemos ha sido expresamente descartada por el propio Rivera.
Izquierda Unida (2 escaños), sufre un varapalo y pierde 9 diputados. Pese a la buena campaña de Alberto Garzón, no resiste el ciclón de Podemos y se queda sin grupo parlamentario.
Artur Mas naufraga
El nacionalismo catalán da una de cal y otra de arena. Democràcia i Llibertat, la marca de CDC, paga la errática gestión de Artur Mas, que se complica su investidura al convertirse en cuarta fuerza en Cataluña y perder ocho escaños. ERC, por el contrario, aprovecha el tirón independentista para superar a Convergència. Gana seis escaños, alcanzando un total de nueve, lo que le permite lograr grupo en el Congreso.
Se trata de un escenario sobre el que no hay referencias y en el que es aventurado hacer predicciones. Los resultados indican que los españoles abren una nueva etapa, pero también que la irrupción fulgurante de nuevas fuerzas no supone la desaparición de los partidos tradicionales. El bipartidismo se acaba, pero PP y PSOE conservan más del 50 % de los votos y doblan en escaños a los emergentes, que suman 109 diputados. El Parlamento estará repartido en dos bloques divididos entre izquierda y derecha, con ligera ventaja para los primeros, pero a ese eje tradicional se añade otro, que será el de lo nuevo y lo viejo, con amplia ventaja para los segundos. Paradójicamente, los nacionalistas y Coalición Canaria (con un solo escaño) pueden ser decisivos.
La otra clave es la extrema debilidad con la que tendrá que gobernar el nuevo presidente, sea quien sea, ya que lo hará con el menor número de escaños de la democracia. El récord lo tenía hasta ahora José María Aznar, que en 1996 llegó al Ejecutivo con 156 escaños del PP. En 1992, el socialista Felipe González gobernó con 159. Ocurra lo que ocurra, el diálogo político será imprescindible a lo largo de la legislatura.