El Poder Judicial no consigue elegir presidente tras siete horas de debate

julio á. fariñas REDACCIÓN / LA VOZ

ESPAÑA

Tras múltiples votaciones exploratorias, Ferrándiz, López García de la Serrana y Joaquín Jiménez, los candidatos mejor posicionados, no pasaron de diez apoyos

11 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

No hubo fumata blanca. Ni mucho menos. Los veinte vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que entraron a las once y media de la mañana de ayer en el salón de plenos, lo abandonaron minutos antes de las nueve de la noche sin lograr reunir el consenso mínimo necesario -los ansiados doce votos- para elegir al sustituto de Carlos Dívar como presidente del órgano de gobierno de los jueces y del Tribunal Supremo. Aunque, según el reglamento, deben transcurrir 48 horas para poder intentarlo de nuevo, los vocales han quedado emplazados para el mediodía de hoy, alegando que lo de ayer fueron meras votaciones exploratorias. Es más, exploratorias, múltiples y secretas. Pero ni así, y tras poner en liza hasta veinte nombres, solo tres alcanzaron un máximo de diez apoyos, insuficiente para imponerse.

Los mejor posicionados fueron José Ramón Ferrándiz (suena con insistencia), José Manuel López García de la Serrana y Joaquín Jiménez. Ferrándiz -el candidato de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), apoyado también por Margarita Robles y dos vocales más elegidos a propuesta de Jueces para la Democracia (JpD)- nunca pasó de los diez sufragios. Como también dos recién incorporados a la pugna: López García de la Serrana (magistrado del Supremo y apoyado por la APM) y Jiménez, que se sitúa en el flanco progresista.

Cinco abstencionistas

Las esperanzas de los promotores de la candidatura de Ferrándiz era que al menos dos de los cinco abstencionistas -Carles Cruz Moratones, José Manuel Gómez Benítez, Gabriela Bravo, Fernando de Rosa, presidente en funciones, y Antonio Dorado- se acabasen decantando a favor de su aspirante.

Pero no fue así, porque, según distintas fuentes de dentro y de fuera del Consejo, el problema radica fundamentalmente en la vicepresidencia. Unos -los partidarios de la confrontación abierta con Gallardón por las reformas anunciadas- no quieren a De Rosa en la vicepresidencia y además tienen el compromiso de apoyar para el puesto a Margarita Robles, por el respaldo comprometido para nombrar a Ferrándiz; y los otros no aceptan, bajo ningún concepto, a Robles para ese puesto.

Con tal panorama, si quieren evitar que se mantenga la situación hasta septiembre, como busca Gallardón, no les queda más alternativa que apostar por otro. Sigue sonando como alternativa el gallego Jesús Corbal, pero este quiere un consenso mínimo de 15 votos.

En cuanto a Carlos Granados, fundador de la asociación Francisco de Vitoria, y alternativa de un sector progresista y una parte de procedencia no judicial, no superó los seis votos.