El PSOE afronta un proceso inédito con el que pretende relanzarse como alternativa, pero que está cargado de peligros e incertidumbres políticas
19 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.El PSOE afronta desde ayer un camino inédito. Estas son algunas de las claves del proceso.
¿Resurgirá el PSOE con las primarias?
Es discutible. Una cara menos gastada que la de Rubalcaba puede ser un revulsivo. Pero el propio Ramón Jáuregui admitió en una entrevista a La Voz que «las primarias generan una cierta inestabilidad», que puede ser aprovechada por los adversarios. Además, tienen el riesgo de que los ciudadanos las perciban como una batalla interna del partido, que se centra en lo suyo y no en los problemas acuciantes del país. Las primarias abiertas a simpatizantes son una apuesta arriesgada que como todo experimento habrá que analizar y evaluar.
¿Qué consecuencias tiene el que puedan votar los no militantes?
Las primarias abiertas a los no militantes son una experiencia inédita en España. En principio, los candidatos que sean vistos como más oficiales o del aparato tienen las de perder, dado que los simpatizantes no tienen el mismo grado de identificación con la dirección que la militancia. Otro peligro, al que se teme mucho en el PSOE, es que el número de personas que se apunten para votar acabe siendo mínimo, lo que daría una imagen muy negativa y evidenciaría que los socialistas no han recuperado la capacidad de ilusionar y de conectar con la sociedad.
¿Que hará a partir de ahora Rubalcaba?
Las primarias han perseguido al secretario general desde que fue elegido hace dos años. Pero, tras numerosos tiras y aflojas, Rubalcaba ha impuesto el calendario de las primarias pactándolo con los barones sin mayores problemas. Es casi seguro que no optará a ser candidato. Pero también que se quedará al frente del partido en una complicada cohabitación con el cabeza de cartel, sobre todo si la elegida es Chacón. Su propósito es controlar al máximo el proceso.
¿Sería un problema importante la bicefalia?
El precedente de que el secretario general y el candidato sean distintos no es bueno. Ese fue el caso de Joaquín Almunia y Josep Borrell, que terminó con la dimisión del primero y el batacazo electoral del segundo. La bicefalia entraña peligros.
¿Basta un año para lanzar al candidato?
Parece suficiente, aunque depende del elegido. Carme Chacón o Patxi López tienen un perfil político más definido. A Madina se lo conoce menos popularmente. El problema puede darse si hay un conflicto entre el mensaje de la dirección socialista y el del aspirante a la Moncloa. Eso podría ser letal para los socialistas.
¿Quién es el tapado de la actual dirección?
Destacados dirigentes del PSOE dan por hecho en privado que Rubalcaba no se presentará. Y el más cercano a él entre los nombres que se barajan es Patxi López, aunque el secretario general evita expresar su preferencia por él para no quemarlo. El exlendakari ya ha iniciado contactos con muchos barones regionales para medir apoyos. Y ha recabado bastantes. Pero los que votan son los militantes y simpatizantes. Para convencerlos, López pretende hacer valer su papel en el fin de la violencia en el Pais Vasco.
¿Qué papel va a jugar Susana Díaz?
Su postura es clave y lo será cada vez más. Es casi imposible que un candidato se imponga sin su apoyo. Aunque Díaz apoyó a Chacón frente a Rubalcaba para la secretaría general, la situación ha cambiado mucho desde entonces. La presidenta andaluza se inclinaría ahora más por apoyar a un candidato que no supusiera tanta ruptura y que le permitiera mantener altas cuotas de poder a cambio de su respaldo, que garantizaría su elección en las primarias.
¿Prefiere Rubalcaba que haya muchos aspirantes
Sí. Cuantos más aspirantes haya, menor porcentaje obtendrá el ganador en unas primarias a una sola vuelta. Un ganador con un porcentaje inferior al 30 % tendría muy difícil disputarle la secretaría general a Rubalcaba, que tuvo un apoyo del 51 % en el último congreso.
El proceso hacia las primarias las claves internas