El veto de la CUP a Mas agrava las disensiones en el bloque secesionista

Cristian Reino BARCELONA / COLPISA

ESPAÑA

Un dirigente de CDC abandona el partido, ERC se queja de los ataques de sus socios a los antisistema, y entre estos surgen las primeras críticas

19 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

La moral de la tropa independentista anda bastante tocada como consecuencia de la actual situación de bloqueo por la incapacidad de Convergència y de la CUP de ponerse de acuerdo para formar un gobierno. Esquerra, casi el único actor del soberanismo que de momento no tiene frentes internos abiertos, abandonó ayer su posición casi ausente en la disputa entre Convergència y la CUP, convocó una reunión de urgencia de su ejecutiva y en un mensaje claro dirigido al partido antisistema cerró filas en torno a Mas, el «único candidato» a la presidencia a la Generalitat que contemplan los republicanos. Esquerra pidió a los anticapitalistas que acepten a Mas como futuro presidente. «ERC tiene un único candidato, que es y será Artur Mas», afirmó Oriol Junqueras. El presidente de Esquerra aseguró que hará todo lo que pueda para desbloquear la investidura.

Por aquello de repartir culpas, los republicanos también reprocharon a Convergència la presión que ejerce sobre los antisistema. En las filas republicanas ha molestado el tono que han utilizado sus compañeros de coalición contra la CUP, lanzando ultimátums y rebajando el alcance del proceso. Por ello, reclamaron a sus socios moderación en el lenguaje porque el ruido no ayuda en las negociaciones. Son las primeras diferencias que trascienden en el ámbito de Junts pel Sí, donde existe preocupación ante la posibilidad de que todo acabe en elecciones en marzo, en las que tienen poco que ganar y mucho que perder. En Esquerra, aun así, confiaron en el acuerdo con la izquierda radical. «No solo es posible, sino probable», auguró Junqueras.

En Convergència, las aguas bajan revueltas. Días después de que trascendiera que casi la mitad del Gobierno es crítico con la estrategia de Mas de buscar un acuerdo con los anticapitalistas y antieuropeos, el exconsejero Antoni Fernández Teixidó, del ala más conservadora de Convergència, anunció que deja el partido por sus discrepancias respecto a la hoja de ruta, la resolución independentista y la aproximación a la CUP. Teixidó da voz a los sectores moderados del nacionalismo, que llevan semanas afirmando que prefieren elecciones antes que continuar con la huida hacia adelante de la mano de la formación asamblearia.

Crisis en los antisistema

Los problemas internos existen también en la CUP. Públicamente no hay reproches y el debate interno sobre si apoyan o no a Mas, que existe, no trasciende más allá de las asambleas del partido. Aun así, una histórica del partido, Blanca Serra, lanzó ayer fuertes críticas contra la actual dirección, a la que acusó, por su no a Mas, de estar alineada con el españolismo y de «enterrar el proceso». La dirección romperá hoy el silencio que ha mantenido en los últimos días y responderá al Gobierno catalán, que el martes le reclamó una «respuesta definitiva».

El otro frente abierto en el soberanismo está en la ANC. La unidad que ha imperado en la Asamblea durante los últimos tres años ya no es tan firme. De hecho, la entidad Súmate, vinculada a Esquerra, se ha desmarcado de la manifestación que la ANC ha convocado para el domingo en la que reclamará unidad «sin exclusiones», un planteamiento que el partido de Junqueras se ha calificado como un error.

El secesionismo eleva un 20 % el riesgo económico y político catalán

El riesgo económico-político en Cataluña ha aumentado un 20 % en el último año, especialmente después del verano, por culpa del desafío secesionista, según un indicador que elabora Societat Civil Catalana, organización contraria a la independencia. Los catedráticos universitarios que han elaborado este indicador confían en que la incertidumbre comience a amainar a principios del próximo año, una vez que las elecciones del 20D permitan clarificar el mapa político. El indicador mide el impacto del secesionismo en los medios.