Arantza Regadera, de la mercería Enredos de Ortigueira: «Quería quedarme aquí, es mi paraíso»
FERROL

Tras vivir en Irlanda y Madrid, esta santiaguesa regresó a su hogar durante niña donde emprendió: «Mi intención es que sea un espacio dinámico, con actividades, talleres de estampación, un curso de iniciación a la costura, algún concierto acústico desde la primavera...»
22 feb 2025 . Actualizado a las 17:08 h.Arantza Regadera, santiaguesa de 48 años que tenía 14 cuando se mudó a Ortigueira, por el destino de su madre, enfermera, dejó la villa con 24, vivió cinco años en Irlanda, donde nació su hija, y casi 18 en Madrid, y en julio de 2023 regresó a su «paraíso total» sin ninguna expectativa. «Me formé en yoga y Pilates y doy clases, está fenomenal pero es algo muy inestable. Se me acababa el tiempo (y los ahorros), tenía que decidir qué hacer y no quería ir a ninguna ciudad», revela. Y un día su madre le contó que «se jubilaba Isabel, de la mercería Enredos, y traspasaba el negocio». Después de darle «unas cuentas vueltas», pensó que «no estaba mal», era una manera de poder quedarse en el pueblo. A fin de cuentas, su trayectoria laboral había estado siempre vinculada al sector textil, y algo tiene que ver. Iba a ser su debut como autónoma: «Con la gestora es todo más sencillo y sé que todo está pagado y en regla, aunque todavía estoy un poco perdida con el tema de la contabilidad». Está pendiente de una subvención del programa Remuda, de la Xunta, para fomentar el relevo generacional. Desde mediados de noviembre, está al frente de Enredos —«el mejor nombre... yo, que estoy siempre enredando»—, después de un lavado de cara, para «dar más luz y más color, un aire más fresco» a una mercería de toda la vida.
Eso sí, sigue habiendo «de todo lo que tenía Isabel, y alguna cosa nueva». Como el rincón de los artesanos, una vitrina con artículos, sobre todo textiles, confeccionados por gente de la zona, y las flautas de bambú del taller de su pareja, músico. El rincón, con mesa y sillas, sirve para «socializar» en torno a la calceta (martes y jueves) o el ganchillo (será los lunes). También hacen arreglos de ropa: «Entran muchísimo, me alegra porque es bueno para el medio ambiente». «Mi intención es que sea un espacio dinámico, con actividades, talleres de estampación, un curso de iniciación a la costura, algún concierto acústico desde la primavera...».